La realidad del hantavirus: Aparici expone en La Brújula que "no es supercontagioso" y que el aislamiento fue clave para contener un brote en 2018
El divulgador explica en La Brújula que el virus se conoce desde 1995, que su transmisión entre humanos parece darse por el aire y que los síntomas son decisivos para contagiar.
Alberto Aparici ha explicado en La Brújula que el hantavirus no es un virus nuevo y que, aunque puede transmitirse entre humanos, no estamos ante un patógeno especialmente contagioso. En su análisis, ha subrayado además que la presencia de síntomas parece jugar un papel clave en la transmisión y que el aislamiento de los enfermos fue determinante para frenar el brote de Puyehue.
Un virus conocido
Aparici ha recordado que el hantavirus se conoce desde 1995 y que, por tanto, existe una base científica mucho más sólida que la que hubo al inicio de la pandemia de covid. Ha señalado que hay más de 50 especies de hantavirus, casi todas ligadas a roedores, aunque solo algunas dan el salto a los humanos.
En el caso que preocupa ahora, se trata del hantavirus de los Andes, presente sobre todo en la Patagonia y el sur de Chile.
Cómo se contagia
Según ha explicado el divulgador, los datos de los brotes observados en Argentina y Chile apuntan a una transmisión por el aire, similar a la de la gripe o los resfriados. Ha matizado, no obstante, que no se trata de un virus "supercontagioso" y que la evidencia disponible sugiere que la capacidad de contagio depende mucho de la carga viral.
Qué pasó en Puyehue
Como referencia, Aparici ha citado el brote de Puyehue, entre noviembre de 2018 y febrero de 2019, en el que enfermaron 34 personas y murieron 11. Ha explicado que tres contagiados concentraron más de la mitad de los casos, en situaciones de mucha gente reunida en espacios reducidos. De ese episodio se deduce un R0 de 2,12, un valor suficiente para sostener una epidemia, pero muy lejos de virus mucho más transmisibles como el sarampión.
El aislamiento fue decisivo
El científico ha sostenido que el brote se contuvo gracias al aislamiento de los enfermos y al seguimiento de sus contactos. También ha apuntado que, con los datos disponibles, los asintomáticos podrían no ser contagiosos, porque la transmisión parecería requerir una carga viral alta, algo que suele ir asociado a la aparición de síntomas.