"La culpa, a ojos de Sánchez, es de todos los demás salvo de Marruecos": Marta García Aller en su primer monólogo al frente de La Brújula
La periodista de Onda Cero ha señalado la falta de autocrítica del presidente del Gobierno, que ha preferido echar balones fuera antes que asumir su responsabilidad y la del Gobierno en la crisis de Ceuta.
Déjame que te cuente lo que ha dicho hoy el presidente del Gobierno un mes después de que empezara la crisis de Ceuta. Bueno, mejor te cuento lo que NO ha dicho. Es mucho más revelador. El presidente el Gobierno no reconoce ningún fallo de su gestión ni ninguna contradicción, ni suya ni de sus ministros, ni del CNI. Nadie se enteró de que más de 70.000 personas estaban preparando un salto masivo a Ceuta el 30 de julio. Y esta, un mes después, esa sigue siendo la versión oficial. Que muy tranquilizadora, la verdad, no parece.
Nadie avisó al Gobierno, pero a la vez el Gobierno sostiene que el CNI hizo su trabajo. Nadie avisó de que se avecinaba lo que el propio presidente llamó asalto a la integridad territorial de España, pero tampoco atribuye a Marruecos ninguna responsabilidad. Ni un atisbo de crítica. El vecino que no fue capaz o no quiso advertir de que decenas de miles de personas se precipitaban a saltar la frontera, le inspira total confianza al presidente del Gobierno. Ni a su derecha ni a su izquierda hay otro partido, salvo el PSOE, que se crea que Marruecos no tuvo nada que ver.
Tampoco atribuye a Marruecos ninguna responsabilidad. Ni un atisbo de crítica
Pedro Sánchez mantiene la teoría de que todo es culpa de un bulo se extendió por la redes pero a la vez asegura que era totalmente imposible de predecir. O sea, que cientos de miles de personas se enteraron por las redes pero los Gobiernos de España y Marruecos, no. Era secreto y viral al mismo tiempo.
Pero de todas las cosas que NO ha dicho hoy el presidente del Gobierno en su entrevista en la Cadena SER, sus primeras explicaciones después de llevar casi un mes de vacaciones (vacaciones que él cree muy merecidas, por cierto, eso sí lo ha dicho), lo que no ha dicho a la vuelta de esas largas vacaciones durante la mayor crisis fronteriza que ha vivido España en lo que va de siglo… Lo que seguro no ha dicho hoy el presidente del Gobierno es… perdón.
Lo que seguro no ha dicho hoy el presidente del Gobierno es… perdón.
No le ha pedido perdón a los ceutíes por dejarlos solos, por no haber sabido calibrar la magnitud de la amenaza que se avecinaba. Ni se ha disculpado porque luego, una vez que esas decenas de miles de personas ya habían cruzado la frontera, el Gobierno tampoco reaccionó a tiempo. No ha pedido perdón por la incapacidad de prevenirlo ni por la tardanza en atender mínimamente a esas de miles de personas que han estado semanas vagando por las calles de Ceuta, ni a las 23 mujeres y niñas, la mayoría migrantes, víctimas estas días de agresiones sexuales.
Ni una palabra ha dicho Pedro Sánchez a los vecinos ceutíes por el trastorno que eso supone llevar un mes en una ciudad patas arriba, que como contaba hoy Rafa Latorre en Más de Uno desde las calles de Ceuta, sigue lejos de recobrar la normalidad, con militares en las puertas de los supermercados. Ni le ha agradecido el presidente su labor a los vecinos que por pura humanidad, han tenido que organizarse solos para dar algo de comer a las miles de personas, entre de ellas niños y niñas, que han pasado varias semanas sin una atención básica en suelo español.
Seguimos sin saber cuántos migrantes siguen en las calles. Tampoco cuántos han muerto. Eso tampoco lo ha dicho el presidente. No ha dado el pésame el presidente a los muertos en esta crisis, la mayoría rescatados en aguas españolas. Hubo al menos 141 fallecidos. Los ignora tanto como los ignora Marruecos.
Ni tampoco ha dicho si dejar a suerte a los miles de ellos que sí que lograron cruzar con vida, si tardar semanas en empezar a filiarlos y atenderlos, ha sido una calculada estrategia para forzar su vuelta voluntaria o si fue un error de cálculo. O ambas cosas. Cualquiera de las dos casa muy mal con la defensa de los derechos humanos de los que este Gobierno presume tan a menudo.
Presumir sí que presume el presidente. De lo mucho que crece la economía española. Del desplome de la economía ceutí no ha dicho nada. Ha llegado a presumir de lo mucho que ha mejorado la seguridad fronteriza y la cantidad de veces que ha visitado Ceuta. Pedro Sánchez dice que su Gobierno es el que más ha hecho por Ceuta. Cómo no va a ser más revelador fijarse en lo que NO ha dicho.
Lo que sí que ha dicho Sánchez
Esto es La Brújula de Onda Cero. Soy Marta García Aller, encantada de acompañarte a partir de hoy, cada día, a esta hora, y hasta las 11.30 de la noche, las 10.30 en Canarias.
Tiempo tenemos esta tarde para hablar de mucho más que de política, pero es que hay algo que sí ha dicho el presidente del Gobierno que a lo mejor está pasando inadvertido entre tantos titulares. Algo tan sorprendente como que esto de la alternancia no está mal, pero no le termina de convencer.
Al presidente del Gobierno la alternancia no le parece del todo necesaria. Una manera un tanto arriesgada de transmitir su intención de agotar la legislatura y volverse a presentar como candidato. Algo que, desde luego, es enormemente coherente con su falta total de autocrítica. Si tan convencido está Pedro Sánchez de estar haciéndolo todo bien, también en Ceuta, normal que el presidente se vea a sí mismo como el mejor candidato posible para las elecciones de 2027. No ha concretado en qué fecha las convocará, ni si habrá “adelantos técnicos o no”.
Ni siquiera aclara qué entiende el presidente por adelanto técnico. De momento, muy favorables no parecen las encuestas para el presidente Sánchez. Según la de Sigma Dos que publica hoy El Mundo, la gestión de la crisis de Ceuta hunde al PSOE en las encuestas más inclusos que sus escándalos de corrupción. El Gobierno de Sánchez y sus socios pierden ya 2,2 millones de votantes. La peor estimación de voto desde el inicio de la legislatura, que están capitalizando sobre todo PP y Vox.
La culpa, sin embargo, a ojos del presidente es de todos los demás. Salvo de Marruecos, claro.