Monólogo de Marta García Aller

Marta García Aller alerta sobre "el combustible" que supone la crisis de Ceuta para la ultraderecha: "El sentimiento anti-inmigración no para de aumentar"

La directora de La Brújula ha señalado la contradicción de Pedro Sánchez al autodescribirse como "el dique" contra el avance de la ultraderecha mientras las encuestas señalan cómo Vox es el partido que más sube desde el cruce masivo de la frontera.

Marta García Aller

Madrid |

Déjame que te cuente a qué se dedicaba Ulrich Siegmund, el líder de la extrema derecha alemana que ha arrasado en las elecciones de Sajonia-Anhalt y está por ver si logra gobernar. Antes de dedicarse a la política, este joven de 35 años, que tiene mucha telegenia y dominio de tiktok, vendía ambientadores.

Muy útil esta experiencia, sin duda, para lograr que la AFD huela menos a fascismo y atraiga a una mayoría de votantes de esta región de Alemania oriental, descontentos con el sistema en general. El ambientador le está funcionando a la extrema derecha. Cada vez son más los alemanes, y europeos, los que ven la extrema derecha como una salvación. Su principal combustible, el sentimiento anti-inmigración y el descontento con los partidos tradicionales y el Gobierno central.

El extremista alemán que ha arrasado en las regionales de Sanjonia Anhalt consiguió popularidad durante la pandemia. Después de vender ambientadores, se viralizó quejándose de las mascarillas, las vacunas y otras restricciones gubernamentales. Triunfó con su tono afable y anti-elites. La de anti-establishment da una capa de invisibilidad muy resultona que se suma a la fragancia afable y optimista con la que disimula el tufillo nazi que su partido tampoco se esfuerza en tapar demasiado.

La AfD ha ganado las elecciones regionales con un líder que se ha negado a condenar a los seguidores que coreaban su apellido con el saludo nazi. Y negándose a condenar también el Holocausto como el peor crimen de la humanidad. Y tiene estrechos calobarodores relacionados con grupos inspirados en la Juventudes Hitlerianas.

Retrata a los ciudadanos alemanes de origen inmigrante como ciudadanos de segunda clase, como en su día lo fueron los judíos. Con respecto a cómo solucionaría el paro y la inflación sus respuestas son difusas. Sus seguidores conectan con el enfado y la nostalgia que proyecta, de momento a la AfD no le exigen soluciones viables.

De momento a la AfD no le exigen soluciones viables

A los votantes del vendedor de ambientadores no les ha espantado tampoco que la AfD sea designada por los servicios de inteligencia alemanes como un grupo extremista "sospechoso" y peligroso. Es más, cuando Der Spiegel sacó hace un mes la portada preguntándose si Ulrich era el hombre más peligroso de Alemania, sus mítines se llenaban de partidarios que también querían su autógrafo en uno de esos ejemplares que lo criticaban.

La AfD se fundó en oposición al euro y en contra del rescate de los países del sur de Europa en la crisis de hace 15 años. Pero con lo que más ha crecido es con el mensaje anti-inmigración. Vinculando inmigración con inseguridad y amenaza a la identidad alemana. Y en ese caldo de cultivo, la pandemia y TikTok hicieron el resto, ayudados por un creciente descontento económico. Y por Elon Musk. La AfD también le ha dado las gracias por los servicios prestados por el hombre más rico del mundo y su algoritmo, que también ha hecho campaña por la AfD.

En oposición al euro y en contra del rescate de los países del sur de Europa

Una tendencia para poner en alerta a Europa

Estas elecciones en Alemania no son una excepción. Son una tendencia. Porque en primavera serán elecciones en Francia. Y con Macron en retirada, la favorita es Le Pen. La candidata del principal partido de extrema derecha en Francia (digo el principal porque ya hay varios). Le Pen lleva 14 años intentándolo, después de un exitoso plan de desdiabolización del partido que fundó su padre. Igual que la AfD, está más cerca que nunca de conseguirlo.

Entre tanto, ojo a la extrema derecha alemana, que no es una extrema derecha cualquiera. Esta sí que tiene denominación de origen.

España sigue sumergida en la crisis de Ceuta

Y mientras los mensajes anti-inmigración dan votos a la extrema derecha en toda Europa, España sigue viviendo su particular crisis migratoria, humanitaria y de seguridad en Ceuta. Vox y PP ya están recogiendo los frutos del descontento. Según la encuesta de 40dB su gestión de la crisis de Ceuta lleva por primera vez a PP y Vox a superar el 50% de voto. Desde que empezó la crisis de Ceuta, el partido que más sube es Vox.

Qué más podría querer aquellos que quieren vincular inmigración con delincuencia e inseguridad que un caldo de cultivo de miles de personas que siguen desatendidas. Desatendidos se sienten los ceutíes, que siguen sin poder recobrar la normalidad en una ciudad de 20 km2 que carece de espacio y recursos para atender a los miles de migrantes que llevan 40 días dando vueltas y que, pese a las muestras de solidaridad con Ceuta, nadie quiere acoger en la Península. Y desatendidas muchas de esas miles de personas, entre las que sigue habiendo mujeres y niñas, que llegaron hace cinco semanas. Seguimos, por cierto, sin saber cuántas son.

¿Qué que más podría pedir la extrema derecha? Pues a la crisis migratoria y de seguridad fronteriza le sumamos una retahíla de casos de corrupción desfilando por la Audiencia Nacional.

Hoy en la Audiencia Nacional el ex presidente de Plus Ultra, Julio Martínez, ha confirmado ante el juez Calama lo que ya confesó por escrito: que acordó pagar el 1% del rescate al ex presidente Zapatero. Y el de Plus Ultra es solo uno de los casos que protagonizan este intenso comienzo de curso judicial. Mañana le toca también a Begoña Gómez ir a la Audiencia Nacional.

Sánchez, entre tanto, se reivindica frente al avance de la "amenaza ultra" en España y en Europa. El presidente se considera que es la punta de lanza contra las políticas de la ultraderecha. Aunque sabemos que su principal combustible, el sentimiento anti-inmigración y el descontento con el Gobierno central, no paran de aumentar.