Sobretensiones, renovables y desconexiones: claves del gran apagón eléctrico
La red eléctrica española no sufrió un ciberataque, pero sí un problema técnico complejo que aún se está investigando.
El profesor Pedro Linares, experto en energía de la Universidad Pontificia Comillas, explica en La Brújula los indicios que apuntan a un fenómeno de sobretensión como origen del colapso eléctrico que afectó a varias provincias del sur.
El apagón se inició en Sevilla, Badajoz y Granada. Linares contextualiza esta información con una explicación técnica: “Las tensiones estaban siendo superiores a los 400 kilovoltios, que es el valor de referencia para la red de alta tensión”. Esto se habría producido en un contexto de baja demanda eléctrica y una fuerte presencia de renovables, sobre todo solar, sin suficientes mecanismos de control.
El experto subraya que este tipo de desviaciones no son nuevas, pero sí preocupantes cuando el sistema no es capaz de absorberlas: “Cuando cambia la producción de energía, por ejemplo al ponerse el sol, si no hay equipos que controlen la tensión, esta puede salirse de márgenes seguros”.
La desconexión de varias centrales de generación, como ocurrió en Granada o Badajoz, podría haber sido una consecuencia directa de esa sobretensión. “Podría ser que esas centrales se desconectaran por sus protecciones, porque no son capaces de aguantar esas tensiones por encima de la referencia”, explica Linares. Aún así, precisó que no se ha identificado una causa única del apagón, sino una cadena de eventos que colapsaron el sistema.
Desde el apagón, el operador ha reforzado el sistema con más centrales capaces de controlar tensión y frecuencia, como las hidráulicas y térmicas. “El sistema está operando con más elementos de seguridad que los días previos al fallo”, asegura.
Sobre el posible ciberataque, Linares es claro: “Los operadores tienen múltiples capas de seguridad. Aunque nada es infalible, un ataque así dejaría rastro”. No se descarta que las desconexiones pudieran estar relacionadas con configuraciones erróneas o fallos de protección en las centrales, pero no hay pruebas de intromisión digital.