España ha tenido que sacrificar este año 865.400 aves de corral tras registrarse seis brotes de gripe aviar de alta patogenicidad en explotaciones avícolas. José Luis Valls García, veterinario y consultor avícola, ha recordado que esta enfermedad, conocida también como influenza aviar, “es una enfermedad antigua”, pero que desde que el virus mutó en Asia hace más de dos décadas, su impacto global ha sido creciente.
Valls ha señalado que los sacrificios responden a la normativa europea, que obliga a despoblar no solo las granjas afectadas, sino también las situadas en un radio de tres kilómetros. “El daño económico es enorme”, ha asegurado, subrayando, que aunque se indemniza el valor de las aves, el productor “deja de percibir ingresos durante un largo periodo”.
Uno de los casos más graves tuvo lugar en Olmedo (Valladolid), donde se eliminaron 760.000 gallinas ponedoras. Según el experto, esta reducción de producción ya se está traduciendo en un aumento de precios, especialmente en productos como los huevos, con desabastecimientos similares a los vistos recientemente en Reino Unido.
En cuanto al riesgo para la salud humana, ha explicado que es “mínimo”, aunque ha precisado que los trabajadores expuestos deben extremar las medidas de bioseguridad. “Hoy en día es una enfermedad de sanidad animal”, ha insistido, destacando el riguroso control de los servicios veterinarios oficiales.
Valls ha hecho un llamado a la calma y a valorar el esfuerzo del sector por contener una enfermedad que, si bien está bajo control, sigue representando una amenaza constante.