Madrid |
Daniel Iriarte, periodista especializado en cuestiones de seguridad global, ha pasado por los micrófonos de La Brújula para hablar sobre la entrada de 80.000 inmigrantes a Ceuta, una invasión que se gestó, supuestamente, a través de las redes sociales. "En lo único que está de acuerdo todo el mundo es que esa campaña existió inicialmente para animar a la gente a que cruzara; lo que varían son las interpretaciones", ha señalado.
El experto pone el foco en que lo que hay que distinguir es entre quienes orquestaron la entrada y quienes la han explotado posteriormente. Marruecos ha reconocido la existencia de esa campaña, aunque le echa la culpa a Argelia, mientras que el Gobierno de España también lo reconoce y echa la culpa a las mafias, algo que "no tiene ningún sentido".
Esto es porque, según Daniel, las mafias ganan dinero "metiendo inmigrantes en otros países" con pateras y el resto del servicio, pero en este caso la gente cruzó a nado, por lo que no había "ningún margen de beneficio". "Por eso, esa idea es ridícula", ha sentenciado.
Sobre el papel de Marruecos, Iriarte sostiene que hay "indicios bastante sólidos" de su participación en la invasión y ha recordado algunas informaciones verídicas, como los agentes de seguridad marroquí entre la multitud, los camiones llenos de gente en la frontera... "No solo los corresponsales españoles, sino también otros como los del New York Times, Der Spiegel, The Guardian...", ha añadido.
"Como poco, el Gobierno marroquí seguro que tenía conocimiento de la operación porque tiene unos sistemas de vigilancia tecnológica y digital muy avanzados", ha aseverado. Además, el hecho de ser una dictadura, facilita las cosas, porque tiene "un aparato represivo muy potente y tiene herramientas digitales para vigilar las redes".
En cuanto a las pruebas sobre que Elon Musk, Putin o Israel hayan podido intervenir, el experto ha comentado que "hay un rastro digital bastante grande". En el caso de Rusia, hay "dos narrativas muy claras", por un lado, agitar las tensiones en relación con la inmigración, y por otro, "el mensaje de que la Unión Europea no es solidaria en el fondo y que ha dejado sola a España".
La campaña, en palabras de Iriarte, ha sido "muy profesional" porque se organizó en varios niveles. El primero, los grupos de mensajería privados, a través de los cuales se coordinaban los nuevos grupos, en los que se decidieron los datos clave como la fecha, la hora... Después está el segundo nivel, las páginas de reclutamiento, que buscaban gente que ayudara a promover la difusión.
Y, por último, el algoritmo, porque "aunque la gran llegada se produce el 30, ya llegan desde días anteriores; estas personas se graban historias de éxito y son las que los algoritmos amplifican porque son las que más impacto emocional generan", ha explicado el experto. Iriarte, además, ha señalado que, a pesar de que las plataformas tienen unos "sistemas de contención y moderación", esos días "por los motivos que sea" no funcionaron.