"No sabía que mi vida había importado alguna vez": el crudo testimonio de Nada, la niña que fue secuestrada por un depredador sexual
La periodista Neus Sala y Nada Itrab reconstruyen el horror de un secuestro que comenzó en España y terminó con una operación de alto riesgo en los campos de coca de Bolivia.
Madrid |
Fue secuestrada, violada repetidamente y esclavizada cuando solo era una niña. Ella es Nada Itrab, la menor que fue localizada y rescatada por la Guardia Civil tras una investigación de siete meses en el corazón de la selva boliviana. Ahora, junto con la periodista Neus Sala, trae la historia de su vida a los micrófonos de Julia en la onda.
La relación que ambas guardan, que es más que especial, comenzó cuando Neus localizó a Nada a través de las redes sociales. En ese momento Nada vivía entonces sin papeles, en casa de unos padres condenados por abandono, sin agua, sin luz y sin ningún tipo de ayuda institucional. Con los 500 euros de un premio y un NIE caducado, había logrado matricularse en la universidad, aunque no podía continuar por falta de recursos.
El comienzo de una amistad para siempre
En un primer encuentro, Nada le confesó a la periodista que siempre le habían hecho creer que su historia era motivo de vergüenza. Neus le habló entonces del caso: un secuestro, abusos reiterados y una investigación que se prolongó durante siete meses en la que dos guardias civiles estuvieron a punto de perder la vida. Nada, al enterarse de aquello, le dijo emocionada: "No sabía que mi vida había importado a alguien alguna vez". Aquello fue el inicio de un vínculo que acabaría convirtiéndose en su segunda salvación.
Un mes después, Nada volvió a ponerse en contacto con ella. No quería verla en Hospitalet; quería dar un paso diferente, así que Neus la acogió en su casa. "Empiezo a entender que mi historia puede servir para algo y quiero contarla", le confesó. Para Nada, escuchar a Neus hablar de su caso significaba esperanza: "Es como una luz al final del túnel, una salvación que pensé que nunca llegaría". La periodista lo resume con claridad: "Ella fue una víctima en mayúsculas".
Su llegada a España
La vida de Nada en España había comenzado cuando tenía cuatro años, tras una primera infancia en Tetuán. Creció en el barrio de La Florida, en Hospitalet, en un entorno familiar muy precario. La escuela y la biblioteca se convirtieron en su único refugio ante la miseria y la violencia de su hogar. Pero todo cambió en 2013, cuando, con nueve años, un vecino convenció a sus padres para llevarla supuestamente de vacaciones a Bolivia.
A pesar de la corta edad de Nada, ella no tenía buenas sensaciones de aquello, pero la extrema vulnerabilidad de la familia lo facilitó todo: aquel hombre, que se hacía llamar Grove, había adoptado el papel de vecino ejemplar que se ofrecía para ayudar en todo.
Los padres denunciaron su desaparición tras ver que no se presentaba a una beca escolar, pese al miedo que suponía ir a la Policía porque eran ilegales. Tras la denuncia. las autoridades pusieron en marcha una investigación en la que se percataron de que el hombre utilizaba una identidad falsa y tenía antecedentes graves en Bolivia, pues ya había violado a sus dos hermanas. Las autoridades descubrieron además su relación con una secta cuyo objetivo era casarse con niñas antes de que les llegase el periodo.
Un rescate a vida o muerte
Para Nada, el viaje supuestamente vacacional se transformó en un encierro sin retorno: su documentación fue destruida y su identidad sustituida por la de "Evelin". En la selva, formó parte del grupo donde las mujeres eran, en realidad, niñas. Durante meses, el recorrido fue extremo, marcado por jornadas interminables a pie.
El rescate llegó finalmente con una operación a vida o muerte en la que su vida valía 500 kilos de azúcar: un helicóptero que solo pudo llevar a un guardia civil, el conocido capitán Hidalgo, permitió la vuelta de Nada a España y a vivir la vida que hoy disfruta.