Polonia |
Varsovia es el punto de partida. Su Ciudad Vieja fue reconstruida después de quedar arrasada durante la Segunda Guerra Mundial. Arquitectos, historiadores y vecinos recurrieron a fotografías, planos e incluso a pinturas de Canaletto para recuperar su aspecto. Desde finales de noviembre, el casco histórico se llena de luces, conciertos, mercadillos y una pista de hielo junto al monumento de la Sirenita.
El principal mercado navideño vuelve a instalarse alrededor del Palacio de la Cultura y de la Ciencia, con más de un centenar de casetas de madera. Allí se encuentran artesanía y especialidades como los pierogi, salchichas, quesos de montaña con mermelada de arándano, chocolate y hasta cerveza caliente con sirope de frambuesa o miel y especias.
A unas tres horas de Varsovia, Cracovia instala su mercado navideño en el Rynek, una de las grandes plazas medievales de Europa. La ciudad conserva además una tradición navideña propia: sus belenes, construcciones repletas de torres, colores y detalles inspirados en los monumentos de Cracovia. “Nada de saldar la cosa con un portalito con su mula y su buey, sino que arman construcciones absolutamente delirantes llenas de torres, colores y detalles.”
Para viajar con niños, Del Amo propone Wroclaw, conocida como la “Venecia polaca”. Sus calles están pobladas por cientos de pequeñas estatuas de gnomos que pueden convertirse en una particular búsqueda urbana. También destaca Kolejkowo, una maqueta que reproduce la vida de la región y que en Navidad incorpora otra realizada con pan de jengibre, especias y miel: “Aquí, eso de ‘huele a Navidad’ es literal.”
En Poznan, diciembre trae un Festival de Esculturas de Hielo. Para combinar nieve y descanso, aparecen los montes Sudetes y el Parque Nacional de los Tatra, con Zakopane como centro invernal, pistas de esquí y spas de aguas termales.
En el Báltico, Gdansk suma a su mercado navideño las casas de antiguos comerciantes, calles empedradas y la arquitectura de este antiguo puerto hanseático. Para una experiencia diferente, Elena del Amo termina cerca de Cracovia, en la mina de sal de Wieliczka. Sus galerías, situadas a más de cien metros bajo tierra, pueden visitarse durante todo el año, pero también acogen una gala de Nochevieja. Una experiencia para la que Del Amo recomienda hacer los deberes con tiempo: “Te alegrarás de haber hecho la reserva con meses de antelación.”