Las altas temperaturas nocturnas son una de las causas de insomnio, comportan dificultad para el descanso e implican mayor cansancio, apatía e irritabilidad. «Es evidente que el calor afecta de forma negativa a la calidad de nuestro sueño, que disminuye a partir de los 24ºC de temperatura nocturna, afectando incluso a aquellas personas que acostumbran a conciliar bien el sueño», explica Àlex Pastor, enfermero especialista en neurofisiología y trastornos del sueño y coordinador asistencial de la Unidad del Sueño Dr. Estivill del Hospital Universitari General de Catalunya.
Para el descanso, estar en las mejores condiciones durante el día, es esencial dormir bien. Y en estos días de verano con una ola de calor… hay que intentar dormir lo más frescos e hidratados posible para poder conciliar el sueño. Àlex Pastor nos da unas pautas para dormir bien en verano: