Madrid |
A los 16 años, Pedro Ruiz ya estaba “metido hasta el cuello” en la radio. En Radio Juventud se curtió en todo tipo de géneros: programas musicales, deportivos, informativos… aunque pronto dejó ver su vena inconformista con espacios como El Arca de las Sonrisas o Los Radiolocos. Entre anécdotas memorables, recuerda cómo su debut en antena fue aullando como un lobo o cómo caminó durante 21 días de Barcelona a Zaragoza para cubrir una marcha mariana, cobrando apenas 2.000 pesetas.
Su llegada a la SER abrió una etapa intensa: narró su primer partido completo en un Sabadell-Barça, pasó por Carrusel Deportivo, retransmitió boxeo en el Price, colaboró en Los 40 Principales y trabajó junto a nombres míticos como Joaquín Prat, Mario Beut o Salvador Escamilla. En 1981 regresó con Que se ponga, un programa en el que llamaba por sorpresa a personajes célebres, dejando momentos tan divertidos como tensos.
En etapas posteriores en RNE, Radio Peninsular o la Cadena Ibérica, compartió estudio con figuras como Matías Prats Cañete.
A finales de los setenta, Ruiz decidió apostar por el espectáculo y el humor, pero la radio nunca dejó de estar presente en su vida. “La radio me dio lo que ningún otro medio me ha dado”, confiesa, reconociendo que aún hoy siente un temblor especial al entrar en un estudio.