Tres días a la deriva tras perder a su marido en alta mar: el angustioso rescate de una española
Carmen permaneció incomunicada a 150 millas de la costa de Sicilia después de que su esposo (aún desaparecido) cayera por la borda, mientras un amigo daba la voz de alarma al detectar el desvío de la ruta.
Madrid |
La travesía marítima de un matrimonio se ha convertido en una auténtica pesadilla tras un fatal accidente en alta mar:
Juan José Mutilba, un empresario español, cayó al agua de forma imprevista, dejando a bordo a su mujer, Carmen, quien a pesar de contar desde hace años con el título de patrón de embarcaciones de recreo, no logró hacerse con los mandos de la nave para rescatarlo en medio de aquella situación límite.
El impacto del momento fue paralizante para la única tripulante que quedaba en el navío. Según ha explicado su propio hijo, Sergio, la mujer se quedó completamente bloqueada, no supo cómo reaccionar frente a la emergencia y la embarcación comenzó a alejarse inexorablemente, dejando atrás a su marido mientras el barco seguía avanzando en solitario.
A partir de ese fatídico instante, comenzaron tres agónicos días de incertidumbre para la navegante. Carmen intentó contactar desesperadamente con los servicios de emergencia, pero se encontraba en un punto ciego sin cobertura telefónica, concretamente a unas 150 millas náuticas de la costa, lo que imposibilitó cualquier petición de auxilio.
Durante ese tiempo, la mujer permaneció resguardada en el barco, donde al menos disponía de provisiones y comida suficiente. Su rutina se basó en entrar y salir constantemente del camarote, alzando sus dispositivos con la esperanza de recuperar la señal que le permitiera enviar un mensaje de socorro y localizar a su esposo.
El aviso providencial y el remolque a Pilos
Paralelamente, en tierra firme, un amigo de Juan José experto en navegación comenzó a sospechar que algo grave estaba ocurriendo. Este allegado, que seguía habitualmente las travesías del matrimonio, detectó que la embarcación se había desviado de forma anómala de su ruta prevista e intentó contactar con ellos repetidas veces, aunque sus mensajes nunca llegaron por la falta de conexión.
El desenlace de esta angustiosa deriva se produjo finalmente el viernes, tres días después de la caída al mar, cuando Carmen recuperó la ansiada cobertura y logró hablar con este amigo. A partir de ahí se dio la voz de alarma a Salvamento Marítimo español, que trasladó el aviso a los servicios de Italia y Grecia, logrando que varias embarcaciones acudieran a su posición, tomaran el control del barco y lo condujeran hasta el puerto de Pilos.