"Somos cinco en un piso y pago casi 500 euros": el Sindicato de Inquilinas suma miles de solicitudes por los abusos del alquiler y la especulación
El 'caso Mari Carmen', los desahucios y el constante incremento de los alquileres han disparado la indignación en toda España y han desbordado el apoyo a organizaciones que exigen frenar los abusos por parte de los propietarios.
Madrid |
Con la creciente tensión generada en los últimos días a raíz del desahucio de Mari Carmen, miles de personas en toda España han salido a las calles a manifestarse por uno de los temas que más en auge está en el país: la vivienda. Y es que en España, la escalada de precios, la especulación y la falta de alternativas con respecto a la vivienda ha impulsado a muchos ciudadanos a 'volverse' activistas en distintos movimientos sociales, un fenómeno que se ha abordado en el programa Julia en la onda de Onda Cero.
Ante esta oleada de desprotección en los contratos de arrendamiento, el Sindicato de Inquilinas se creó como medida frente a los desahucios, estafas en los contratos y para combatir la desinformación, ofreciendo, además, asesoramiento legal para lidiar con los abusos por parte de los caseros. Por su parte, el sindicato hasta la semana pasada tenía 4.000 afiliados, una cifra que en los últimos días ha ido aumentando, ya que después del miércoles han recibido más de 2.000 solicitudes de personas que quieren afiliarse, lo que ha promovido más de 40 concentraciones en todo el país para plantar cara a la problemática de la vivienda y, sobre todo, a los 'fondos buitre'.
Los inquilinos y la avaricia de los caseros
Durante una de estas concentraciones, el equipo de Julia en la onda recogió testimonios de varias personas, entre ellos trabajadores, jóvenes y estudiantes; unos testimonios que reflejan la realidad a la que se enfrenta la mayoría de la población en España. "Se nos ofrecen lugares de mierda para el sueldo que tenemos", ha denunciado una inquilina al señalar la cantidad del salario que tienen que destinar solamente al alquiler.
Otros manifestantes exponían el precio que pagaban por sus contratos de alquiler, unos precios que rondaban entre los 500 y los 700 euros por una habitación. A su vez, denunciaban que se haya normalizado pagar estas cantidades desorbitadas simplemente por una habitación, es decir, un piso compartido que, en la mayoría de los casos, obliga a convivir con desconocidos, algo que tachan de "vergonzoso".
Una de las inquilinas que concedió su testimonio denunció el caso de la avaricia de su propia casera, la cual ingresaba miles de euros mensuales por poseer varios edificios y pisos en alquiler y que, por si fuera poco, llegó a amenazarla con una subida en el precio del alquiler por pedirle que instalara un aire acondicionado o por pedirle que reparase desperfectos básicos.
Las propuestas del Sindicato de Inquilinas y los modelos internacionales
La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, ha presentado en un encuentro internacional el denominado "Decreto Mari Carmen". Se trata de un paquete de cinco medidas, de las cuales tres ya estaban en un decreto paralizado desde julio: medidas contra los desahucios, regulación del alquiler turístico y prórrogas en los contratos. Además de esas medidas, han añadido dos más ambiciosas. La primera es la congelación al 0% de las actualizaciones de renta durante la vigencia del contrato, una medida implementada en Nueva York. Y, la segunda, es la creación por ley de contratos indefinidos, otra medida que, en la mayoría de países de Europa, ya está implantada y que garantiza de por vida el alquiler a aquellos inquilinos que cumplan con sus obligaciones. En este último caso, el propietario solo podrá recuperar la vivienda en casos justificados y acreditados judicialmente.
El problema de la vivienda es global, son los 'fondos buitre' los que operan de forma, también, global y es por ello que sindicatos como el de Inquilinas ayudan a que sean los propietarios los que cumplan con sus deberes. Como han comentado en Julia en la onda, "algo está cambiando", pero, por el momento, los españoles ya se están alzando mediante manifestaciones ante uno de los problemas que más afectan al país, como es el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.