"Maricarmen es el ejemplo de un sistema que no funciona": la desesperación de los jóvenes ante una vivienda cada vez más inaccesible
El desahucio de Maricarmen se ha convertido en el símbolo de una crisis habitacional que afecta a miles de personas en España. La mujer, de 87 años, fue desalojada esta semana de la vivienda en la que había vivido durante más de siete décadas y tuvo que salir en ambulancia rumbo al hospital, donde permanece ingresada.
La imagen de Maricarmen saliendo en ambulancia de la casa en la que ha vivido durante más de setenta años se ha convertido en un símbolo de la tragedia que viven miles de ciudadanos en nuestro país. Personas y familias vulnerables que acaban desahuciadas porque su vivienda, en lugar de ser un bien de primera necesidad, es un producto con el que especular y enriquecerse.
Desesperación entre los jóvenes por una crisis de vivienda a la que no ven solución
Marina Martínez Vicens estuvo este miércoles frente a la casa de Maricarmen y en la Mesa de redacción de Julia en la onda explica lo que vivió allí y el sentir generalizado ante una situación que cada vez afecta a más jóvenes, llenándoles de desesperación por una situación a la que no ven ningún tipo de solución: "Que algo tan inhumano y tan flagrante como que te desahucien al final de tu vida no puede dejarnos impasibles", asegura Marina.
Varios de los jóvenes allí concentrados hablaron para los micrófonos de Onda Cero: "Me parece que da mucho miedo que el derecho de tener una vivienda esté ya en duda, porque yo tampoco creo que en un futuro pueda tener una vivienda para mí, única. Voy a tener que compartir para siempre, hasta que me muera"; "La ciudad de Madrid está teniendo un clima superhostil. Muchos jóvenes no van a poder pagarse una vivienda y tenemos que luchar para conseguir una ciudad en la que este tipo de cosas no ocurran porque, si no, nos espera un futuro muy negro"; "No es normal que nos estén echando a la gente de Madrid de nuestras casas para venderlo a empresas privadas, a especuladores, rentistas que lo que hacen es arruinar a la gente que no llega a fin de mes", aseguró otra joven de 22 años, que decía no creer poder aspirar "ni a largo plazo a una vivienda".
"Es lamentable que no quieran solucionarlo y la gente tenga que malvivir"
Los jóvenes piensan que, a menos que se muera un abuelo o un padre y les deje el techo que tienen, jamás podrán tener una vivienda. Toda esa gente acompañaba a Maricarmen, muchos con la esperanza de que el desahucio no se ejecutara. Gente de la zona y gente de otros barrios: "Todos los días hay desahucios. Lo que es lamentable es que entre el Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, que son los responsables del tema de la vivienda, no quieran solucionarlo y que la gente tenga que malvivir".
El despliegue policial fue "descomunal": "Toda esta policía, imagino que cuesta mucho dinero público. 23 furgones es muchísimo dinero público que no se está empleando en dar una solución a esta mujer", explicaban algunos de los concentrados. "Es una avaricia y una injusticia que no podemos tolerar. Esto pasa en los barrios, esto pasa en Vallecas, en Carabanchel todo el tiempo y que venga hasta el corazón de la ciudad este tipo de conflicto, espero que cambie la conciencia", aseguró un joven.
Las declaraciones de Maricarmen en Julia en la onda en junio
Y la conciencia parece que cambió porque esa misma tarde fueron 10.000, según Delegación del Gobierno, los ciudadanos que salieron a manifestarse en Madrid, en una convocatoria que también se replicó en otras ciudades y que también en ellas fue muy numerosa. Manifestaciones de gente que ya había visto "consumarse el atropello" a una mujer de 87 años que "salía de casa para siempre y se la llevaban al hospital, donde sigue en este momento". Una mujer que en junio contaba a Marina Martínez Vicens la espada de Damocles la estaba matando.
"Lo que estoy pasando, sufriendo, no se lo pido a nadie por mucho que le odie. Es una pelota que está en el aire, que me puede golpear o no, pero esto es una espera que sinceramente es una crueldad. El estar viviendo así en estas condiciones, que no puedo dormir, que tomo pastillas, es que no se tiene vida. A mí, mi vida me la han matado", explicaba.
Comparando esta voz firme con el hilo de voz con el que hablaba desde el hospital en sus primeras palabras tras el desahucio, se ve que "no tiene fuerzas, pero mantiene intactas las ganas de luchar": "No lo he logrado, defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya y lo que quiero es que este problema que tenemos con todos los fondos buitre se elimine".
El último movimiento de Urbagestión: ofrecer el piso al Ayuntamiento de Madrid
El mismo día que echaron a Maricarmen, echaron a David y a su hijo de su casa de Vallecas. Y este mes se ha suicidado Olga, cinco meses después de ser desahuciada en Barcelona. Hace dos años hablaba así en el Parlament de Cataluña: "Tengo 52 años, 36 de los cuales ya trabajados. Soy monoparental, tengo dos hijas de un padre que no paga la pensión. Cuando te quedas en el paro, no puedes pagar la hipoteca y el banco se queda el piso. Llega un constructor que lo compra, no te quiere poner un alquiler social, llevo años luchando contra un desalojo que sé que llegará".
En España se producen más de cuarenta desahucios diarios. Este movimiento social en las últimas horas ha despertado algún movimiento político y todo parece indicar que algún acuerdo se puede alcanzar en los próximos días. Pero, este viernes, Urbagestión, la propietaria del piso de Maricarmen, le propuso al Ayuntamiento de Madrid poner la casa dentro de un programa ReViVa, que gestiona viviendas vacías, para que esta pueda volver. El Ayuntamiento lo ha rechazado porque dice que no cumple los requisitos de no tener cargas pendientes (tiene una hipoteca) y porque no se puede entregar a dedo (hay que acudir a la bolsa de gente que ya está apuntada). El Ayuntamiento sí se ofrece a mediar entre los representantes de Maricarmen y la propiedad, y el lunes se van a ver por la tarde, "aunque no albergan grandes esperanzas".
"Están reculando después de la vergüenza internacional que han provocado sus actos"
Carlos Castillo es abogado del Sindicato de Inquilinas especializado en derecho a la vivienda y en Julia en la onda explica que "han llevado hasta el último extremo tanto el procedimiento judicial, como la presión social y, lamentablemente, también la salud de Maricarmen. Y si han hecho eso no ha sido, desde luego, para poner el piso en la gestión del Ayuntamiento. Lo que están haciendo es recular después de la vergüenza a nivel internacional que han provocado sus actos".