Desaparición en Indonesia

La queja del sobrino de Mati, la española desaparecida en Indonesia: "A Daniel Sancho sí le ofrecieron ayuda diplomática"

En una entrevista de ABC, el sobrino de la desaparecida, Ignacio Vilariño, ha comentado su insatisfacción con la ayuda prestada, tanto por la embajada como por las propias fuerzas de seguridad de España e Indonesia.

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Carlos Molina Martín-Moreno

Madrid |

La queja del sobrino de Mati, la española desaparecida en Indonesia: “A Daniel Sancho sí le ofrecieron ayuda diplomática” | Facebook

Más de un mes después de su desaparición, todavía no se ha geolocalizado el móvil de la española desaparecida en Indonesia, Mati Muñoz. Los familiares están completamente devastados y aunque la esperanza es lo último que se pierde, poco a poco esa llama se va apagando.

Uno de sus sobrinos, Ignacio Vilariño, ha concedido una entrevista para el diario ABC, donde cuenta su malestar con la ayuda prestada, el momento en el que se dieron cuenta de que algo estaba ocurriendo y cuáles han sido los peores momentos de esta horrible situación.

El momento en el que se dan cuenta de que algo anda mal

Como narra en la entrevista, el momento en el que se dan cuenta de que algo le ha pasado a su tía es cuando su padre, tras una operación, le pide que avise a su tía de como ha ido la intervención. En ese momento se da cuenta de que lleva varios días sin iniciar sesión en WhatsApp, al igual que en sus redes sociales. También se entera de que varias de sus amigas están intentando dar con ella y tras esto, pone una denuncia y se da cuenta de que otra de sus amigas había hecho lo mismo en una comisaría en Gerona.

A pesar de que la esperanza es lo último que se pierde, Ignacio intuía que algo le había ocurrido. Pensaba que se habría caído por un barranco, que le había dado un ictus y se puso en contacto con la embajada del país asiático para comenzar con la búsqueda.

El momento más duro

Según comenta en la entrevista, el peor momento fue cuando los malos pensamientos se apoderaron de él tras el hallazgo de su ropa en la basura: "Sin duda, la mezcla que se generó en mi cabeza cuando encontraron sus pertenencias y cerciorarme de que algo duro podía haberle pasado. Y en esa mezcla entre la esperanza y el horror, mi padre me dice: 'Dios santo, ¿qué le han podido hacer?'. Mentalmente, me afecta pensar en lo macabro que haya podido acontecerle", comenta el sobrino de la desaparecida.

Denuncia el abandono institucional

Otro punto a tener en cuenta de la entrevista es la gran indignación por la actitud de las fuerzas de seguridad ante su situación. "Fui a comisaría con un escrito tratando de conseguir la geolocalización del móvil de mi tía y la administrativa me dice, con dos policías de paisano a mi lado: «Tú no nos tienes que decir cómo hacer nuestro trabajo». Todo con un profundo tono chulesco, sin empatía, alejado de la humanidad que creo merecemos los ciudadanos en situaciones como la mía", explica.

También denuncia que los medios proporcionados no son los mismos que, por ejemplo, los ofrecidos para el caso de Daniel Sancho: "No nos entra en la cabeza por qué a Daniel Sancho, asesino y descuartizador confeso, sí se le ofreció una inmensa ayuda diplomática, y a mi tía Mati, sin antecedentes penales, jubilada y con don de gentes, no. Y nos duele muchísimo".

Además, considera que la geolocalización del teléfono todavía no se ha puesto en marcha, ya que también le afirmaron que habían comenzado a poner carteles por toda la ciudad, pero más tarde descubrió que era mentira. Y por ello, ese escepticismo.

"Si te soy sincero, creo que ni siquiera se han puesto a ello. Porque según me dice Fernando, del Consulado en Yakarta, tanto la Interpol como la Policía indonesia se están poniendo manos a la obra con la geolocalización. Pero no sé por qué me parece que son excusas. Me da la sensación de dejadez absoluta y que no les interesa en realidad buscarlo", afirma.