Crece el misterio y la preocupación en torno a la desaparición de María Matilde Muñoz Cazorla, conocida como Mati, que mantiene en vilo a familiares y amigos desde hace casi dos meses. La mujer, de 72 años, nacida en Ferrol (La Coruña) y residente en Mallorca, fue vista por última vez a comienzos de julio en la turística isla indonesia de Lombok, donde se alojaba en el hotel Bumi Aditya, en la zona costera de Senggigi.
La Policía de Lombok Occidental ha actualizado la situación y ha confirmado que hasta el momento no ha interrogado a ningún sospechoso en relación con el caso, aunque mantiene la investigación abierta. “Seguimos investigando”, ha señalado a EFE el jefe de la unidad de investigación criminal, Lalu Eka Arya Mardiwinata, sin aclarar si se considera la posibilidad de un crimen.
Las autoridades han encontrado pertenencias de Mati en la zona de basuras del hotel en el que se hospedaba. El dato refuerza las sospechas de que la desaparición podría estar rodeada de circunstancias extrañas.
El establecimiento aseguró que la mujer amplió su estancia hasta el 20 de julio y que el 6 de ese mes envió un mensaje afirmando que estaba en Laos. Sin embargo, la Policía de Inmigración ha descartado que Muñoz abandonara Indonesia, y su círculo íntimo duda de que ese mensaje lo escribiera ella.
La Embajada de España en Yakarta solicitó ayuda a las autoridades indonesias, lo que llevó a abrir la investigación el 13 de agosto. Posteriormente, la búsqueda se amplió a puertos y al aeropuerto de Lombok. Además, Interpol emitió una notificación amarilla, una alerta policial internacional para facilitar la localización de personas desaparecidas.
En España, la primera denuncia fue presentada el 28 de julio en Sant Feliu de Guíxols (Girona) por una amiga de la desaparecida. Días más tarde, la familia interpuso otra en Alcalá de Henares, lo que activó también a la Policía Nacional y a los Mossos d’Esquadra.
Antes de instalarse en Lombok, Mati había viajado por distintos países de Asia. Según el diario ABC, en Malasia perdió un bolso con sus tarjetas bancarias, lo que le obligó a solicitar duplicados. Ese detalle podría haber hecho pública su situación de vulnerabilidad. Sin embargo, hasta ahora no se han podido rastrear movimientos posteriores de sus cuentas.