Por qué somos infieles: un psicólogo explica el motivo por el que algunas personas engañan a su pareja
Un esquiador noruego fue infiel a su pareja y cuando ganó una medalla de bronce utilizó su tiempo de agradecimiento para pedirle a su ex que le perdonase el engaño.
Madrid |
El Día de los Enamorados, la Mesa de redacción ha hablado de infidelidades a raíz del caso de un esquiador noruego que esta semana ha reconocido su infidelidad y ha pedido perdón ante las cámaras de todo el mundo.
Sturla Holm conoció una chica hace seis meses. Cuando llevaban tres de relación, en la rampa de salida, le fue infiel con otra mujer. Se lo contó hace una semana y ella rompió con él. El insistió, ella siguió sin perdonarlo, Sturla se fue para Cortina d´Ampezzo porque tenía que ir a los Juegos Olímpicos y, superando su dolor, compitió y ganó la Medalla de Bronce. Y aprovechó el minuto de gloria para pedirle perdón. La chica no le ha perdonado. Dice que ella no eligió esta situación y que también está dolida.
Pero exponerla así ante todo el mundo es peor que mandarle a la tuna o a los mariachis a cantar bajo su ventana. Si a la pareja pillada en un concierto de Coldplay no les han perdonado sus parejas, ¿por qué iba a hacerlo la novia del noruego?
Para intentar entender el comportamiento de Sturla, hablamos con Elena Daprá, psicóloga sanitaria y experta en bienestar psicológico, que explica que "pedir perdón en público no es ni sano ni romántico" y que muchas veces, ese acto no va tanto de reparar el daño a la pareja, sino de "reparar la propia imagen delante de los demás" porque la realidad es que haciendo esto se coloca a la otra persona en una posición muy incómoda. ¿Por qué? "Porque si no perdonas, quedas como la mala; si pones límites pareces rencorosa; y si necesitas tiempo, queda la presión social. Eso, desde un punto de vista psicológico, es una forma de presión emocional".
"Las reparaciones sanas se hacen en privado"
No siempre la manipulación es consciente, pero sí es una dinámica descompensada: "El que ha fallado es el que controla el relato y el escenario y la persona dañada pierde la intimidad, la identidad y el espacio para decidir qué está necesitando. Las reparaciones sanas se hacen en privado, con tiempo, con responsabilidad real y con cambios de conducta, no con gestos grandilocuentes. Cuando el perdón se pide en público, muchas veces lo que se busca no es cuidar el vínculo, sino aliviar la propia culpa o limpiar la imagen ante los demás".
Exponer a alguien de esa manera es una presión emocional encubierta que empuja al otro a perdonar. Ella no le ha perdonado y le ha dicho a un diario noruego que está dolida.
El cerebro humano es "profundamente monógamo" en la fase del enamoramiento aguado
Haciendo anatomía de la infidelidad y, por lo tanto, del amor, nos preguntamos si hay atenuantes para la conducta del esquiador noruego. Para ello, hablamos con Miguel Pita, doctor en genética y biología celular y autor de El cerebro enamorado, que desvela si son compatibles el enamoramiento con la infidelidad.
"Cuando uno está en una fase de enamoramiento aguado (cuando conoces a una persona y te obsesionas con ella), el cerebro humano es profundamente monógamo. A veces no tienes interés ni en tu trabajo, ni en comer, ni en tus amigos. Esos días, te consume tanto el interés por esa persona, que lo que es imposible es que te interese otra".
Cuando la pareja establecida, calmada y en una fase más madura y tranquila se pone los cuernos, responde a la importancia que le demos a la fidelidad, a la cultura, a cuestiones educativas y también a la constitución de cada uno.
"Hay gente a la que le cuesta mantener la fidelidad por cuestiones educativas, y otros que, por su constitución dopaminesca, necesita vivir en la montaña rusa permanente. Cuando se les pasa el enamoramiento agudo quieren otro enamoramiento agudo. Son personas que su fuente principal de placer es ese".
Y eso no sucede más en hombres que en mujeres. Miguel Pita cuenta que hay más diferencias entre unos individuos y otros que entre el conjunto de los hombres y el conjunto de las mujeres.
El intenso dolor mostrado por Sturla también tiene su explicación: "La ruptura, lo que se hace es explotar toda la arquitectura neuronal que se ha construido para sentir ansiedad en ausencia de un individuo, que es mucha, es tan fuerte como el placer. Todo es un mecanismo adaptativo para que dos personas se mantengan juntas".