Madrid |
Situar en la línea temporal cuál fue el primer brindis de la historia es una tarea complicada, pues se trata de una tradición milenaria que cuenta con años y años de vida a sus espaldas.
Actualmente, está presente en casi todos los eventos sociales y generalmente se usa para celebrar buenas noticias. Así es al menos en buena parte del mundo. Sin embargo, antiguamente, este gesto tan común de chocar las copas en alto ha tenido algún que otro significado más que curioso.
Si echamos la vista atrás hasta la Grecia clásica, el brindis formaba parte de los banquetes (entonces simposios) donde el anfitrión ofrecía una copa a los dioses y también a los presentes. Era una muestra de agradecimiento en su honor.
Aunque no existe un origen claro y determinado de brindar, en algunas culturas, como en la antigua Roma, realizar un brindis era una muestra de confianza. El porqué es sencillo: cuando las copas chocaban, generalmente con ímpetu, cabía la posibilidad de que los líquidos que contenían ambos recipientes cayeran en la copa contraria. Por eso, si alguien ofrecía su copa para brindar, era un símbolo de confianza en la otra persona.
Una de las teorías más apoyadas sitúa al origen de la palabra brindis en el siglo XVI. Según la Real Academia Española, "brindis" proviene del alemán "bring dir´s", que en español significa "yo te ofrezco".
Con el paso del tiempo, el término se introdujo al español a través del italiano. Existen varias hipótesis que ligan la difusión del término al saqueo de Roma en 1527, donde las tropas alemanas de Carlos V brindaron al grito de "bring dir´s".