"Punch no es el único": la historia de Djibril, el chimpancé español que también se crio abrazado a un peluche
Esta técnica, lejos de ser una novedad, es una estrategia habitual que se lleva aplicando durante años
Madrid |
Es más común de lo que parece aunque se haya hecho viral tras el caso de Punch, el monito bebé que fue rechazado por su madre biológica y se refugió en su peluche. También han existido y existen otros muchos, como Djibril, el 'Punch' español del Bioparc de Valencia que se crio abrazado a un peluche.
Una técnica estandarizada desde hace años
El uso de muñecos de apego es una técnica estandalizada desde hace años para facilitar la crianza cuando una madre rechaza a su cría. Al principio se pensaba que los animales relacionaban el peluche con la comida porque se les ponía un biberón pegado al muñeco y que por esa razón le cogían apego.
Sin embargo, Stephan Bereje, especialista en primates y Responsable de bienestar animal de Bioparc Valencia, asegura en declaraciones a Onda Cero hace más de 50 años que se demostró que no era por ese motivo.
"Un psicólogo estadounidense usó dos tipos de madre diferente: un muñeco de trapo y un muñeco de alambre", narra en Julia en la onda. "El de alambre era el que le daba el alimento y aun así una cría de mono prefería siempre el muñeco de trapo", detalla. "Pasaba mucho más tiempo ahí por la comodidad, el poder agarrarse a ella, el confort", etc.
El caso de Djibril en Valencia
En el Bioparc de Valencia, esta estrategia ha sido vital para historias de superación como la de Djibril. Un pequeño chimpancé hijo de una madre primeriza rescatada de un circo que no supo cómo ocuparse de él. Tras ello, los especialistas consideraron ponerle una madre adoptiva, llamada Eva, para lograr que se integrase. Aunque eso sí, al igual que Punch, Djibril contó con un peluche durante la transición.
"Los cuidadores utilizaron un peluche al que se podía agarrar cuando no estaba agarrado al propio cuidador", detalla el especialista. "Un peluche cumplió la función de que el animal estuviese tranquilo, abrazado a algo suave, algo cómodo. A la hora de hacer el cambio a Eva, le retiramos el peluche y Eva se encargó de todo".
Un vínculo que también compartimos los humanos
Este comportamiento no es exclusivo de los primates. De hecho, el apego a objetos es una constante en los mamíferos, incluidos los humanos. Al igual que los niños que sufren una crisis cuando pierden su juguete favorito, incapaces de aceptar un sustituto igual, los animales también generan lazos