ACCIDENTE ADAMUZ

Los primeros detalles de la declaración del maquinista del Iryo de Adamuz: "Notó tirones en su puesto de conducción"

Roberto Gómez Ramos

Madrid |

Imagen del tren Iryo accidentado en Adamuz en enero de 2026 | Europa Press

Ha pasado poco más de un mes del trágico accidente de Adamuz que se cobró la vida de 46 personas y aún seguimos conociendo detalles del accidente. A última hora de este martes, El País tuvo acceso a la declaración del maquinista del Iryo accidentado, que recoge las primeras palabras de éste ante la Guardia Civil horas después del accidente.

"Notó tirones en su puesto de conducción y pudo ver cómo el cable de la catenaria empezó a moverse", dice la declaración del maquinista que también asegura que procedió a "provocar el frenado de emergencia" inmediatamente después y que "el ordenador de a bordo tenía muchísimas alarmas" después de haber descarrilado.

Y es que según se recoge en la declaración de éste, no fue consciente de la gravedad de lo sucedido hasta que salió de su cabina y vio que había un muerto en el vagón 6.

Lo primero que pensó el maquinista fue que "se había enganchado el pantógrafo" y así se lo hizo saber al Puesto de Mando de Adif en Atocha cuando realizó la primera llamada de emergencia.

Según recoge la declaración publicada por El País, el maquinista del Iryo pensó que como consecuencia de ese enganchón habría arrastrado un poste que sería lo que habría provocado esos tirones. Sobre las alarmas y avisos del ordenador de a bordo el maquinista habla de "eje bloqueado" o "incendio en coche 6".

La declaración también recoge que la Guardia Civil preguntó al maquinista en la misma noche del siniestro por si tenía alguna hipótesis sobre las causas del accidente, a lo que este respondió que había podido deberse a una rotura de carril. Dejó claro, eso sí, que esto era una mera "opinión personal".

La Guardia Civil tomó declaración a un segundo maquinista

La información de El País también recoge que la Guardia Civil tomó declaración la misma noche del accidente a un segundo maquinista que viajaba como pasajero en el tren Iryo después de haber terminado su jornada laboral con un viaje en el tren anterior.

Este segundo maquinista, habló del accidente como "una sacudida" que hizo que todo se moviera y que volaran las tazas del catering que llevaba una compañera que estaba en su vagón (el 1) en el momento del siniestro. Asegura que el tren se paró "de manera brusca" justo después de esto.

Contó, además, que tras el impacto se dedicó a recoger "todos los martillos rompecristales que vio" y bajó del coche para dirigirse a los coches 7 y 8 para ayudar a los pasajeros allí atrapados. "Sacaron a todas las personas que podían valerse por sí mismas", recoge el acta de su declaración.