Con la muerte del papa Francisco el pasado lunes, la atención del mundo se ha dirigido al Cónclave que debe elegir a su sucesor, y como cada vez que hay un evento de este tipo, a las profecías del astrólogo francés Michel de Nôtre-Dame, más conocido como Nostradamus. Entre sus famosas cuartetas, hay quienes aseguran haber encontrado referencias que se refieren al actual proceso de elección de nuevo Pontífice.
Una de las profecías más citadas tras la muerte del papa Francisco dice: “Por la muerte de un pontífice muy anciano, será elegido un romano de buena edad. De él se dirá que debilita su sede, pero mucho tiempo estará sentado y en actividad mordaz.” Los defensores de esta interpretación creen que describe tanto la figura del recién fallecido Francisco como la posibilidad de que un cardenal italiano vuelva a ocupar el trono de San Pedro, algo que no sucede desde 1978.
Sin embargo, lo que más ha llamado la atención de los estudiosos del simbolismo nostradámico es otra predicción, aún más misteriosa y que muchos relacionan con un posible sucesor de características inéditas. En una cuarteta, Nostradamus escribe: “No será el romano pontífice elegido, ni cerca ni lejos se le prestará atención. Un joven de piel oscura, con la ayuda del gran rey, entregará la bolsa a otro de color rojo.”
Este pasaje ha sido interpretado como una referencia a la elección de un papa no europeo, posiblemente de origen africano o asiático, y en particular, a la figura del llamado “Papa Negro”, un término cargado de simbolismo y malinterpretaciones. Aunque no se refiere a un título oficial dentro de la Iglesia, el concepto del Papa Negro ha sido recurrentemente vinculado con teorías apocalípticas y con la figura del superior de los jesuitas, orden a la que pertenecía el propio Francisco. Por su sotana negra, este líder ha sido llamado simbólicamente "Papa Negro" en ciertos círculos esotéricos, y se ha asociado con el colapso espiritual de la Iglesia y el fin de los tiempos.
La idea del “último Papa” también resuena con fuerza entre los intérpretes de profecías. De hecho, circula un manuscrito conservado en el Vaticano que reza: “Después del papa Francisco, solo hay dos palabras: Juicio Final.” Esta visión se alinea con el imaginario que ubica al próximo pontífice como un gobernante en tiempos de revueltos, en los que se desataría una guerra religiosa mundial, acompañada de la destrucción de Roma, la “Ciudad de las Siete Colinas”.