Madrid |
Victoria Thomas, una contadora británica de 41 años, sufrió un paro cardíaco en 2019 mientras hacía ejercicio en un gimnasio de Gloucester. Los médicos declararon su muerte clínica porque su corazón dejó de latir durante 17 minutos.
Todo comenzó cuando se disponía a levantar pesas y sintió un cansancio extremo, como si toda su energía se desvaneciera. "Le dije a mi amiga que me sentía mareada y débil… y justo al decirlo, me desplomé en el suelo", relató Victoria.
Los médicos llegaron rápidamente y comenzaron con maniobras de reanimación cardiopulmonar. A pesar del esfuerzo, no encontraban pulso, porque su corazón había dejado de latir durante 17 largos minutos. Sin embargo, las reanimaciones no pararon hasta lograr el restablecimiento del ritmo cardíaco.
Durante ese tiempo, Victoria asegura haber experimentado una visión desde fuera de su cuerpo. "Todo se volvió negro y no había nada, luego me di cuenta de que estaba mirando hacia abajo mi propio cuerpo. Estaba flotando cerca del techo, vi cómo me observaba en el suelo del gimnasio", compartió.
Relató que observó algunas máquinas amarillas a su alrededor, pero no vio una luz brillante ni sintió paz espiritual, solo una observación desapegada y sin emociones. "Era como si estuviera presente, pero desconectada", explicó.
Tras ser estabilizada, fue trasladada al Hospital Royal de Bristol, donde permaneció en coma durante tres días. Al recuperarse, se le implantó un desfibrilador automático para supervisar y corregir su ritmo cardíaco en caso de futuros episodios similares.
En 2023, fue diagnosticada con la enfermedad de Danon, una rara miocardiopatía genética que afecta el corazón, los músculos y el cerebro, causada por una mutación en el gen LAMP2. Este diagnóstico la llevó a recibir un trasplante de corazón en el Hospital Queen Elizabeth de Birmingham.
Desde entonces, Victoria ha vuelto a la actividad física. Juega al netball y compite en vóley en los Juegos Mundiales de Trasplantes como parte del equipo del Reino Unido.
Victoria estará eternamente agradecida con los médicos: "Nunca se dieron por vencidos conmigo. Los minutos pasaban, pero se negaron a dejar de intentarlo. Yo era joven, estaba sana, y todo ocurrió de forma inexplicable", recordó con gratitud.