El método de los 13 meses: por qué delegar tu boda en un profesional ya no es un lujo, sino toda una cuestión de salud mental
Casarse ya no es lo que era. Un ritual lleno de ilusión para las parejas que pone al límite su estabilidad emocional y financiera. Ante esta situación, delegar la organización de una boda en un profesional es la mejor manera de blindar la salud mental.
Con la temporada de bodas, bautizos y comuniones en el horizonte, Bea Ramos Puente, durante el programa Por fin de Onda Cero encabezado por Jaime Cantizano, ha analizado por qué la figura del wedding planner ha pasado de ser un capricho de película a convertirse en una auténtica salvación para evitar situaciones de ansiedad, deudas y estrés.
Una fecha clave… a trece meses vista
Organizar una boda requiere de una media de trece meses de dedicación. Por tanto, esta inversión de tiempo es lo que ha convertido al wedding planner en una figura indispensable. Ya no es solamente cuestión de tiempo: esta figura emerge de la necesidad práctica de ahorrar tiempo, dinero y, sobre todo, preocupaciones.
El presupuesto: un muro de 25.000 euros
Uno de los mayores generadores de ansiedad que se nos puede presentar a la hora de preparar nuestra boda es, sin lugar a duda, el factor económico. El gasto medio de una boda en España ronda los 25.000 euros, y un 30% de las parejas llega a superar la barrera de los 30.000 euros "sin pestañear".
Según el portal bodas.net, tan solo un 41% de los novios logra ceñirse al presupuesto establecido inicialmente. Por tanto, la figura de un profesional se presenta como la salvación más lógica para poder controlar los números, y así evitar que el sueño de una boda perfecta acabe convirtiéndose en una pesadilla financiera que puede durar años.
La hipoteca antes que el altar
El economista José Ramón Pin afirma que el precio de las celebraciones ha subido de forma desproporcionada en comparación con los sueldos. En la actualidad, son numerosas las parejas que retrasan esta cita tan importante hasta que su "relación económica" se encuentre consolidada.
Esta madurez financiera cambia el enfoque de la boda: deja de verse como un gasto impulsivo y pasa a tratarse como una inversión estética en la que el banquete sigue acaparando más de la mitad del presupuesto total.
Del traje alquilado a las alternativas meteorológicas
Es prácticamente imposible calcular con precisión el tiempo exacto que hará dentro de trece meses. Seis de cada diez parejas viven angustiadas por el clima que hará este día, lo que obliga a muchas de ellas a contratar espacios con planes B garantizados. Otra tendencia que también ha crecido en los últimos años entre los hombres consiste en alquilar el traje en lugar de comprarlo, entendiendo que es una prenda destinada a un único uso.
Los límites éticos de la fiesta y el papel de estos wedding planners
La saga Resacón en las Vegas, entre otras muchas ficciones, ha elevado el listón de las peticiones extravagantes en la organización de bodas. Desde Transformers hasta "anti-strippers", las empresas de eventos se topan con solicitudes que rozan lo exótico e incluso lo éticamente cuestionable.
A la hora de contratar a un profesional, ya no solo garantiza que la boda sea "un día único", sino que sirve también para poner los pies en el suelo a ciertas peticiones por parte de los novios. Un día especial que, sobre todo, debe finalizar con la salud mental intacta.