Madrid | 21.10.2022 12:46
En Asia es habitual ver a personas por la calle con la mascarilla protegiéndose de la contaminación y de los virus. Esto es especialmente frecuente en Japón, un país que adoptó esta medida de protección durante la pandemia de gripe española de inicios del siglo XX.
Desde entonces, el uso de la mascarilla forma parte de la cotidianidad allí por varias razones:
Pero el hecho que ha convertido el uso de las mascarillas en una costumbre habitual fue la llegada del coronavirus.
En primavera son de utilidad para los alérgicos y, sobre todo en las grandes ciudades son un escudo para que no respiremos aire contaminado, ya que filtran las partículas que hay en el aire. De hecho, sería recomendable usar la mascarilla como un método de protección, ya que las consecuencias de la contaminación no son inmediatas como pasa con los virus, si no que tiene un efecto más lento y acumulativo en la salud.
La vacunación es la medida más eficaz y segura para prevenir la gripe y sus complicaciones. Y además de la vacunación, se recomiendan las siguientes medidas de prevención:
Es una evidencia científica que la mascarilla ejerce un papel protector ante virus, polución y partículas diversas que se encuentran a nuestro alrededor. Según la MayoClinic, en algunos casos, usar una mascarilla te protege de los virus A y B de la gripe humana, que son los responsables de la mayoría de los brotes de gripe de temporada. Sin embargo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. generalmente sugieren que solo se pongan mascarilla los trabajadores de los cuidados médicos que están en contacto estrecho con personas con gripe.