Madrid |
Mientras España contiene la respiración por el estado del incendio de Jarilla y Cabezabellosa (Cáceres) y llora la pérdida del patrimonio de la humanidad de Las Médulas (León), la Guardia Civil acelera para dar caza a quienes se han encargado de esparcir la devastación por el país. Hasta el momento hay más de 15 detenidos e investiga a más de 40 por su posible implicación en el origen de los fuegos, desde el 1 de junio.
El último de los arrestos corresponde a un vecino de A Gudiña (Ourense), acusado de ser el presunto causante del incendio forestal de Oímbra, que ya ha arrasado más de 5.000 hectáreas y que ha provocado que tres brigadistas resulten heridos y permanezcan ingresados.
Tal y como ha detallado la Benemérita, el varón de 46 años se encontraba realizando labores de limpieza y desbroce con un tractor cuando se había activado el índice de riesgo extremo de incendio. Por tanto, se le atribuyen los delitos de incendio forestal por imprudencia grave y tres de lesiones graves, debido a las heridas que sufrieron los miembros de los equipos de extinción.
Esta se une la que se produjo el jueves, cuando se detuvo a un hombre acusado de ser el presunto autor del incendio que comenzó en Puercas de Aliste; así como a la del trabajador de los equipos de extinción para el que se ha decretado prisión provisional por el fuego de Mombeltrán (Ávila) que calcinó 2.200 hectáreas.
Por su parte, el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, ha informado de que hasta la fecha se han detenido a cuatro personas y se investiga a otras 22 por los incendios que asolan la comunidad. Asimismo, ha hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana para tratar de dar con los responsables de los fuegos.