Marta García Aller alerta del peligro de los fenómenos climáticos extremos: "No estamos haciendo lo suficiente"
La periodista de Más de uno ha puesto el acento en el crecimiento de la virulencia de la meteorología, cuyas últimas consecuencias han sido el desalojo de los vecinos de Grazalema por más de una semana.
Ana cogió el temario de su oposición, Antonia, sus pastillas y Pedro y Cristina, a sus mascotas. Cuando el agua empezó a salir a borbotones de los enchufes, el suelo y las paredes, los vecinos de Grazalema empezaron a entender que aquel diluvio no era como los demás. Cuando la tierra empezó a temblar, entendieron que tenían que irse. Once días después por fin han vuelto a sus casas los 1600 vecinos desalojados. Bueno, todos no, porque hay algunas viviendas que todavía están inservibles.
La foto de Grazalema inundada ilustra hoy la portada del Guardian para explicar que estos fenómenos climáticos extremos van a ser cada vez más frecuentes en Europa. Ya lo están siendo. No es un fenómeno aislado. La buena noticia, dice Maarten van Aalst, miembro del Consejo Científico Asesor Europeo sobre Cambio Climático, es que es posible adaptarse mejor.
Si en vez de hablar de cambio climático diciendo que hay que proteger el planeta, hubiéramos empezado diciendo que los que nos tenemos que proteger somos nosotros, tal vez habría menos escépticos. Porque somos nosotros los que tenemos casas que se inundan, como las de Antonia, Pedro y Cristina de Grazalema, y pueblos que se queman en los incendios, como los de este verano en León. Decenas de miles de personas mueren cada año por olas de calor que van empeorando. Al planeta eso le da igual.
Hace veinte años, habríamos dicho que esos fenómenos extremos serían un problema en los países más pobres. Lo que ha cambiado es que la propia Europa es ahora vulnerable. Y resulta que nuestra preparación no es muy buena. Faltan alertas y hay que evaluar mejor los riesgos en pueblos, infraestructuras y viviendas.
Cambio de clima ha habido muchas veces en la historia, dicen los escépticos con el calentamiento global. Sí, es verdad. Y muchas especies no se han adaptado. El aumento de las temperaturas ha distorsionado el clima.
Ana, Antonia y Pedro lo perdieron todo en las inundaciones de Grazalema. El último fenómeno climático extremo. Pero habrá más. ¿Estamos pensando ya cómo prepararnos para el siguiente?
¿Moraleja?
No estamos haciendo lo suficiente
para proteger mejor a la gente