Monólogo de Alsina

Alsina señala las contradicciones de María Guardiola con Vox en un contundente monólogo: "No era un ovni, era un globo"

El director de Más de uno se ha retractado de la defensa de la coherencia de Guardiola que realizó cuando mostró una postura firme contra Vox, puesto que esta se ha terminado disolviendo.

Carlos Alsina

Madrid |

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Cuarenta años antes de que Benito Antonio Martínez Ocasio, o sea, Bad Bunny, epatara a medio mundo (y sobre todo al gobierno de España) con su actuación en la Superbowl, un compatriota suyo, Ubaldo Rodriguez Santos, o sea, Lalo Rodríguez, había epatado al mundo marcándose un tema salsero (salsero de salsa, no de salseo) de innegable contenido erótico. Subido de tono, se decía entonces.

La canción no era suya, sino de Parménides Mancebo Hernández, nombre artístico Palmer (aquí todo el mundo se cambia el nombre), pero este era compositor, no cantante, y el tema estaba escrito para que Lalo lo hiciera grande. Lo que pasa es que Lalo, cristiano devoto y practicante, sentía en que esa parte en la que dice "he mojado mis sábanas blancas recordándote" iba a cerrarle las puertas del cielo, de modo que aguó su efusión (más bien, polución) y lo cambió por "he mojado mis sábanas blancas llorándote", allí donde el flujo se convierte en llanto.

Hace dos años y ocho meses ilustré este sermón mañanero con una canción de Mari Trini…porque una dirigente política había dicho que ella no traicionaría sus principios para alcanzar el poder.

Hoy, como no solo Sánchez cambia de opinión -yo, también- me olvido de Mari Trini y traigo a Lalo como banda sonora de la nueva María Guardiola, esta gobernante en funciones que se muere de ganas por consumar otra vez con Vox, el partido extremista, y populista, que anhela ir devorando, elección a elección, al PP.

Guardiola no ve el momento de que Abascal la bendiga para poder seguir en el poder y por eso canta ahora en contra del gobierno interruptus. No quiere que haya freno y marcha atrás.

Mucho. Se enorgullece y lo desea. Desea reverdecer aquellos días en pareja. Tanto lo desea que si hay que humillarse, como si fuera Sánchez con Junts, ella va y se humilla. En público. Por Vox. Le quiere de socio. Te quiero, Santi. Pelillos a la mar, olvidemos las palabras gruesas.

Te quiero de socio, te quiero en mi gobierno, perdón, nuestro gobierno, te quiero y te quiero. Y Vox, partido ventajista que dice combatir el bipartidismo pero ha hecho suyo lo peor de cada uno, devorándola con su desdén. Haznos más la pelota, María, humíllate un poco más. Que sepa España cuánto nos añoras.

Sánchez no es el único que cambia de opinión. Yo, también. Hace dos años y ocho meses dije a esta hora que en Extremadura había sido visto un ovni llamado María. Una rara avis que apelaba a la coherencia, los principios y la palabra dada. Que tenía una opinión muy mala de Vox, partido nocivo, y por eso mantenía su palabra de no abrirles la puerta de su gobierno aunque eso le costara la investidura.

La señora ovni hacía una descripción tan precisa de lo que era (y sigue siendo) Vox que era natural que renegara de meterlo en su gobierno. Natural pero inédito en la España de los cálculos, las conveniencias y el manido truco de "ay, es que los electores han hablado y me han dicho que gobierne con estos".

Poco tardó en probarse que de ovni tenía poco porque acabó gobernando con Vox en amor y buena compañía. Luego Vox la dejó tirada, hubo elecciones de nuevo y destacaron las crónicas lo combativa que estaba siendo con Abascal y los suyos, tan contrarios al bienestar de los extremeños, tan centralistas, tan madrileños. Pero se quedó corta de escaños, otra vez, y otra vez se dio la vuelta a sí misma.

No ubica a Vox en la extrema derecha. A Junts sí; a Vox, no. Le preguntan en Ok Diario ¿le da miedo Vox? "Me da miedo Pedro Sánchez". ¿Le da miedo el crecimiento de Vox? "Me da miedo el sanchismo". Y así, todo. Bueno, hay más: sostiene que los electores han dicho claramente que el sanchismo tiene que salir de las instituciones.

Ay, los electores, cuántas barbaridades se han dicho en vuestro nombre. Las instituciones, como debe de saber Guardiola, son también los Parlamentos, no sólo los gobiernos. Y en las instituciones están, precisamente, quienes los electores han querido que estén. Incluido (segunda fuerza política en Extremadura), el PSOE.

Después de su entrevista de ayer, -Santi, yo te quiero-, y ahora que Obama ha dicho que los extrarrestres son reales, convengamos que los ovnis en Extremadura nunca lo fueron. Que Guardiola no era un ovni, era un globo. Una política que predica contra Sánchez y el sanchismo mientras aplica sus enseñanzas y finge no ver que Vox sigue siendo el partido que deshumaniza a los inmigrantes, combate las políticas de igualdad, agita una bandera llamada ideología de género, ejerce de antisistema, desprecia al PP aún más de lo que desprecia al PSOE y boicotea y socava al rey porque les parece progre.

El ovni era un globo. La baronesa ni era roja ni se pone ya colorada. Dos votaciones fallidas más, y Guardiola pide su ingreso en Vox a ver si así le permiten, de una vez, seguir en la poltrona.

Dos votaciones fallidas más, y Guardiola pide su ingreso en Vox

La despedida de Yolanda Díaz

Hay frases que quieren ser una loa, pero acaban pareciendo un epitafio. Auto epitafio. Le dijo Yolanda Díaz ayer a Pedro Sánchez, derramando azúcar: "Siempre estuviste en el lado correcto de la historia".

Bueno, todo el país no estaba ayer presente en el ministerio de Trabajo, no habríamos cabido. Pero estaba el país que más importa para Díaz, que son los sindicatos. Y estaba Sánchez, al que agradeció ella que se hubiera personado en el ministerio, casi ocho ha tardado en hacerlo, no debía de saber ni dónde estaba la puerta.

Sin duda. Es Sánchez quien va al ministerio y no el ministerio el que va a Sánchez. El marco está a la vista, para cualquiera que quiera verlo. Es verdad que cuando la vicepresidenta dice: en las discusiones que hemos tenido siempre estuviste en el lado correcto de la historia deja la duda de en qué lado estaba ella entonces, si tanto discutían.

¿Estuvo el presidente en el lado correcto cuando disparó el gasto de Defensa, desoyendo a Sumar? ¿Cuándo anunció rebajas fiscales a los arrendadores, desoyendo a Sumar? ¿Cuándo endureció el castigo a los carteristas reincidentes, desoyendo a Sumar (y votando con todas las derechas)? ¿Cuándo impidió que Yolanda viajara a Palestina, orillando a Sumar?

Pues sí. Sánchez siempre está en el lado correcto, es infalible. Y Yolanda Díaz, pues, está como está. Despidiéndose. Lleva días la izquierda a la izquierda de la izquierda sigues recto y luego a la izquierda intentando convencernos a todos de que esta semana es decisiva para España.

Porque el fin de semana que viene los partidos de Sumar renuevan sus votos pero sin confirmar a Yolanda Díaz como líder (y sin Podemos y Compromís, que fueron socios fundadores de la marca hoy desvaída). Este fin de semana, decisivo para España. Pero es que mañana es lo de Rufián, independentista descafeinado, y un señor de Más Madrid que se llama Emilio, juntos para conversar sobre la izquierda de la izquierda. Échate un poco más a la izquierda. España, en vilo. Otra izquierda es posible, pero resulta que son los mismos que ya había.

Otra izquierda es posible, pero resulta que son los mismos que ya había

Los números de Tezanos

Sostiene Tezanos que hoy Sumar está en el 7% del voto. No parece gran cosa, pero, añadiéndole, Podemos sube al 11%. En 2023 sacaron un 12%, o sea, que por ahí por ahí. El PSOE sacó casi un 32% y ahora le da un 32,6%, ni tan mal. Para Tezanos el cambio de verdad es que el PP se hunde. No en Aragòn y Extremadura, vale, pero se hunde. Hoy ya sólo tendría el 23% del voto; en 2023 tuvo el 33% y ganó. Dices: eso es por Vox. Bueno, a Vox le da un 19%, que son seis puntos y medio más. Como al PP le quita diez, dices: ¿a dónde más se le están yendo los votos al PP? Pues a lo de Alvise, que Tezanos le da un dos y medio. Oye, le habrá caído en gracia lo de la fiesta terminó. Perdón, se acabó, terminó es lo de Paloma San Basilio.

Tanto rascarse la cabeza en Ferraz sobre cómo movilizar a su electorado y la solución la tenían al lado: preguntar a Tezanos. Él moviliza encuestados. En sus encuestas, los votantes de izquierdas están más presentes que en ninguna otra. A qué espera Torró, la ex niña felipista, para preguntarle a Tezanos cómo lo hace. Dos crisis ferroviarias más, dos tortazos autonómicos más, y se moviliza el votante encuestado para darle al PSOE la mayoría absoluta.

Lo único, que luego llegan las urnas de verdad y desmienten al genio. El CIS ha debido de preguntar poco en Extremadura y en Aragón, donde no hubo encuesta sino urnas, y le salió al PSOE como le salió. Si el PSOE quiere morir de gusto devorando barómetros, en su derecho está. Pero la trayectoria de Tezanos, por más que él presuma de acertar como nadie, está en sus números.

Pequeño repaso:

  • Elecciones generales de abril de 2019. ¿Qué calculaba Tezanos para el PSOE? El 30% del voto y hasta 138 escaños. ¿Qué obtuvo? El 28% y 120 escaños. Dos puntos menos, dieciocho escaños menos.
  • Generales de diciembre de 2019. Tezanos le calculó al PSOE el 32% del voto y hasta 150 escaños. Voy a repetir este dato: la horquilla era de 133 mínimo, 150 máximo. Sacó 123 y el 28,5% del voto. Tres puntos y medio menos de lo calculado, veintisiete escaños menos.
  • Generales de julio de 2023. Tezanos le calculaba al PSOE el 31% del voto y hasta 135 escaños. Sacó el 31,5% (ahí se quedó un poco corto) y 121 escaños (ahí volvió a quedarse largo). Pero es que a Sumar le daba hasta 50 diputados. Sacó 31, y eso que llevaba a Podemos dentro.

En Extremadura, por ir a un caso más reciente, Tezanos le calculaba al PSOE casi el 32% del voto y obtuvo el 26%, seis puntos menos. Al PP le calculaba un 38,5% y fue un 43%, cuatro y medio por encima. En Aragón, Tezanos le calculaba al PSOE casi el 27% y obtuvo el 24%, tres puntos menos. Un 5% a Sumar, que fue un 3% y un 2,5% a Podemos, que no llegó a un 1%.

Siempre sobrerrepresentando a la izquierda, siempre racaneándole a la derecha. Esta es la historia que cuentan sus números, no la del CIS prodigioso que siempre lo clava, como gusta de predicar su militante presidente.