Madrid |
La investigación, impulsada por la Fiscalía de Milán, apunta a la existencia de una red que organizaba viajes exclusivos para adinerados que querían experimentar la guerra como si fuera un espectáculo. Estos "safaris humanos" permitían a los clientes acceder a posiciones de tiro en los alrededores de Sarajevo y disparar a discreción contra cualquier habitante indefenso, según han descrito fuentes judiciales italianas.
Según las primeras filtraciones de la RAI, compañía publica de radiodifusión italiana, los participantes habrían pagado entre 80.000 y 100.000 euros para tener acceso a estos macabros "paquetes turísticos", donde el drama y el peligro eran la mercancía.
Testigos aseguran que existían "tarifas diferenciadas según el tipo de víctima" y que, en algunos casos, los promotores presumían de ofrecer la "auténtica experiencia de la guerra" a los turistas más extremos.
Un antiguo oficial afirmó: "Se vendía la posibilidad de disparar a mujeres, niños y ancianos como si fuera una actividad recreativa. El horror era inimaginable".
El caso ha conmocionado a la sociedad italiana y europea, mientras fiscales y jueces rastrean quiénes estuvieron detrás de la organización logística y financiera de estos viajes. La instrucción judicial se apoya en testimonios inéditos y documentos históricos, abriendo la puerta a que puedan comparecer tanto intermediarios locales como antiguos militares o mercenarios.
La Fiscalía de Milán se plantea pedir cooperación internacional para identificar a todos los partícipes y, según fuentes del caso, ya ha solicitado colaboración a organismos de derechos humanos y autoridades de Bosnia y Herzegovina. El horror de los "safaris criminales" —que hace temblar al recordar el asedio de Sarajevo— amenaza con escribir un nuevo capítulo judicial en Europa: "Se ha comercializado el sufrimiento ajeno de la forma más repugnante posible", denuncian los investigadores judiciales.
Esta revelación no solo abre heridas históricas, sino que subraya la urgencia de castigar a quienes han manipulado el dolor de la guerra como un perverso negocio.