La espectacular historia de África de las Heras: Una espía española de la KGB que participó en el asesinato de Trotsky
La periodista argentina Laura Ramos relata en el libro 'Mi niñera de la KGB' la historia de esta extraordinaria mujer que fue paracaidista en Ucrania, mujer de la limpieza en París y su propia niñera en Montevideo.
Madrid |
La historia de África de las Heras, una de las espías más eficaces de la inteligencia soviética, se cruza con uno de los episodios más célebres del siglo XX: el asesinato de León Trotsky en México. Infiltrada en su entorno bajo una identidad falsa, colaboró en la llamada 'Operación Pato', el plan diseñado por los servicios secretos de Iósif Stalin para acabar con el principal rival político del régimen.
Décadas después, su doble vida sale a la luz gracias al libro 'Mi niñera de la KGB', en el que la periodista argentina Laura Ramos reconstruye la fascinante trayectoria de una mujer que pasó de infiltrarse en el círculo de Trotsky a convertirse en la niñera de una familia que desconocía por completo su pasado como agente del KGB.
Carlos Alsina ha conversado con la propia Laura Ramos para conocer la extraordinaria vida de esta mujer, a la que conoció cuando era apenas una niña. Entonces se hacía llamar María Luisa y trabajaba como su niñera. Con el tiempo, Ramos descubrió que aquel nombre era solo una de las muchas identidades que África de las Heras utilizó a lo largo de su vida.
El libro narra, en paralelo, la investigación de Laura Ramos sobre las innumerables historias que componen la biografía de África. Durante la entrevista han repasado, entre otros episodios, su participación en la 'Operación Pato'. Algunos documentos revelan que el director del KGB la mencionó en sus memorias como "nuestra mejor agente", aunque sigue siendo una de las figuras más enigmáticas y menos conocidas de aquella operación.
África fue reclutada junto a Ramón Mercader en una época en la que la Unión Soviética incorporó a varios españoles a sus servicios de inteligencia, aprovechando la experiencia adquirida durante la Guerra Civil. Ramos también ha destacado algunos rasgos de la personalidad de África, como su defensa de una moral feminista y su práctica del amor libre.
La autora ha subrayado el contraste entre la imagen que conservaba de la mujer que la cuidó durante su infancia y la espía que fue descubriendo durante su investigación. "La imagen que tenía de ella era la de una modista; para nosotros era María Luisa la Modista", ha explicado. Aquel apodo, asociado a una profesión aparentemente inofensiva, contribuía a reforzar una identidad discreta que no despertaba sospechas.
La imagen que tenía de ella era la de una modista; para nosotros era María Luisa la Modista
Ramos recuerda a una persona tranquila y apacible. Sin embargo, al revisar aquellos recuerdos desde la perspectiva adulta, encontró detalles que cobraban un nuevo significado. "Nos trataba como si fuéramos adultos", ha señalado. También ha contado cómo su hermano recuerda que ella le reprendió con firmeza por abrir la puerta a los perros. En torno a María Luisa se había construido la leyenda de una mujer dulce y cariñosa, una imagen que no siempre encajaba con las conclusiones que fue extrayendo de su investigación.
Entre los hallazgos más impactantes figura el supuesto envenenamiento de su marido italiano en una mesa donde muchas veces a ella le dio de merendar. Según ha relatado Ramos, descubrió esa información en una grabación en la que otra mujer narraba ese crimen y otros episodios relacionados con la vida de África de las Heras. Un descubrimiento que contribuyó a desmontar definitivamente la imagen de la niñera que había conocido en su infancia y a revelar la complejidad de una de las grandes espías del siglo XX.