ENTREVISTA EN MÁS DE UNO

La cruda realidad del día a día en Ceuta: "Preparábamos 2.700 menús diarios y desde la entrada masiva llegamos a cerca de los 5.000"

En Más de uno hablamos con Halima Ahmed, portavoz de la ONG Lunablanca, sobre la situación que atraviesa Ceuta tras la entrada masiva: "Ha cambiado la forma de sentir de la ciudad, que siempre ha sido solidaria, pero hay miedo e inseguridad".

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Antonio J. Mora

Madrid |

La crisis migratoria tras la entrada masiva por la frontera de Ceuta sigue provocando situaciones límite en la ciudad. Así lo cuenta en Más de uno Halima Ahmed, educadora social y portavoz de la ONG Lunablanca, que afirma que esta crisis "no tiene precedentes" y pone cifras a la situación que atraviesa el lugar: "Preparamos una media de 2.700 menús, pero cuando empezó esta crisis, esta entrada masiva, llegamos a cerca de los 5.000 menús diarios".

"Hay sensación de miedo entre mayores y pequeños. Hay niños que no se atreven a salir por miedo a ser devueltos a su país de origen. Les explicamos que no hay indicios de que se regularice su situación, pero no, algunos vuelven y otros son reacios porque creen que la situación puede cambiar. Estamos muy cansados, la ciudadanía y las instituciones, llevamos trabajando desde el minuto cero sin parar. No ha habido días libres", asegura Ahmed, que confirma que hay mucha gente que "evitar ir al hospital" por el colapso y la posibilidad de más infecciones.

La portavoz de la ONG señala que hay historias "desgarradoras" entre los migrantes llegados a Ceuta, de todos los perfiles, desde personas que quieren trabajar para enviar dinero a sus familias que lo pasan mal hasta otros que desean obtener documentación para que entre su madre enferma: "Hay gente malviviendo, un miedo generalizado a que sean deportados".

Hay "miedo" e "inseguridad" en Ceuta

Así, Ahmed pide que se "agilicen" los protocolos, ya que hay "angustia" al ver que "todo va para largo" y, cuando este martes cierren su cocina, habrá mucha gente a la que la necesidad le lleve a hacer "cosas que no interesan", como "delinquir": "Entonces nos llevaremos las manos a la cabeza".

Por ello, admite que la situación sigue siendo "tensa" y que la inseguridad ha propiciado "que los niños dejen de ir al parque, que las personas dejen de ir a la playa, que nuestras niñas no salgan a partir de una hora": "Ha cambiado la forma de sentir de Ceuta, que siempre ha sido solidaria, pero sí que hay miedo e inseguridad, y sobre todo un hartazgo por no ver que no se vaya a acabar pronto. Eso crea más miedo en la población. Muchos nos recriminan que por qué les damos de comer, pero como asociación humanitaria no podemos dejar a una persona con hambre".