Madrid |
La variante ómicron SARS-CoV-2 ha cambiado el curso de la pandemia. El virus muta constantemente y es una variante con la que estamos familiarizados pero, también escuchamos cada vez más los nombres de nuevas subvariantes de ómicron:
La variante original de Ómicron, BA.1, se consolidó en todo el mundo y la subvariante BA.2 se convirtió en la gran protagonista debido a su alta transmisibilidad y su dificultad para ser detectada. La OMS ha alertado de su propagación por Europa.
La nueva subvariante Covid de Ómicron encabeza los contagios en EEUU, donde representa el 40% de los contagios confirmados y llega a España con casos en varias comunidades.
Los síntomas asociados a XBB.1.5 son los siguientes:
Las mutaciones genómicas de BA.4 y BA.5 respecto a sus predecesoras son tan significativas que los expertos ya hablan de un nuevo virus: el Covid-22, muy distinto al que conocimos en 2019.
Los infectólogos coinciden que las subvariantes BQ.1 y BQ.1.1 de Ómicron, del coronavirus SARS-CoV-2, son las predominantes en el mundo y las de mayor poder de contagio.
Al ser una subvariante de Ómicron, los síntomas por ahora son similares a los de la cepa predominante:
En los pacientes infectados con BQ.1 son frecuentes los síntomas de malestar general, fiebre y dolores de cabeza, lo que puede inducir a error por pensar que se trata de un resfriado normal y corriente.
La BF.7 es sublinaje de la variante BA.5 y ha provocado un nuevo colapso de los hospitales en China. Según indican en los estudios preliminares, el índice de contagio de la BF.7 es hasta tres veces mayor que el de Ómicron, que ha pasado del 5,08 a situarse entre el 10 y 18,6.
Los principales síntomas de la BF.7 son muy similares a los de otras variantes procedentes de la misma cepa.