DESCUARTIZAMIENTO EN YESA

Las claves del crimen de Yesa: un compañero de piso, una sierra de sable y búsquedas sobre Daniel Sancho

Los investigadores encontraron restos de sangre de la víctima en la vivienda y sitúan al detenido en el embalse de Yesa después de trasladar varios bultos desde Pamplona.

Un móvil, restos de sangre y una sierra apuntan al detenido por el crimen de Yesa

Toño López-Carrasco

Madrid |

Vídeo explicativo con la reconstrucción de los hechos y la investigación realizada por Guardia Civil y Policía Foral | Guardia Civil

Habría que remontarse al pasado 4 de agosto para empezar a hablar del ya mediático crimen de Yesa, cuando un bañista encontró restos humanos en la orilla del embalse, en el término municipal de Sigüés (Zaragoza). La víctima era un hombre de nacionalidad francesa que residía en Pamplona y compartía vivienda con su presunto asesino.

La investigación, desarrollada conjuntamente por la Guardia Civil y la Policía Foral de Navarra, permitió reconstruir los movimientos de ambos y reunir diferentes indicios en la vivienda que compartían. El sospechoso fue detenido el 8 de septiembre en Pamplona y posteriormente ingresó en prisión provisional, comunicada y sin fianza.

Un perro perdido, la primera pista

El caso no habría resultado tan fácil de investigar de no ser por Xur, el perro de la víctima, que fue uno de los elementos que ayudó a tirar del hilo. El animal apareció perdido en Beriáin y, gracias a su microchip, se pudo encontrar a su dueño. A pesar de que el número del propietario no daba señal, la Policía consiguió otro contacto vinculado con el mismo hogar, quien resultó ser el presunto asesino.

La relación entre víctima y sospechoso tampoco era desconocida para los investigadores. Ambos habían tenido problemas de convivencia y existían antecedentes de conflictos entre ellos. El registro del domicilio, realizado el 8 de agosto, permitió encontrar nuevas pistas.

Sangre, lejía y cámaras desconectadas

En la vivienda aparecieron signos de una limpieza reciente, especialmente en el baño, además de varios botes de lejía. Los agentes encontraron pequeñas gotas de sangre en una pared y en el techo, y los análisis determinaron que correspondían a la víctima. También se localizaron cámaras de seguridad que habían sido desconectadas, o cámaras de las zonas comunes donde se veía al sospechoso cubierto con un paraguas para evitar mostrar su rostro.

Otro de los indicios que llamó la atención de los investigadores fue que el detenido había adquirido una sierra de sable pocos días antes del crimen, como mostraron las cámaras del supermercado donde compró la herramienta. Las características de los cortes encontrados en los restos humanos son compatibles con la sierra, la cual todavía no ha sido localizada.

Las búsquedas sobre Daniel Sancho

El análisis del teléfono móvil del sospechoso aportó otro de los elementos más llamativos de la investigación. Los agentes encontraron búsquedas relacionadas con el caso de Daniel Sancho y Edwin Arrieta, además de consultas sobre cómo seccionar carne y otros métodos relacionados con la ocultación del cuerpo.

Estas búsquedas han cobrado especial relevancia por las similitudes entre ambos casos, aunque deben considerarse dentro del conjunto de indicios y no como una prueba aislada de la motivación del crimen. Algunas informaciones publicadas estos días apuntan a que el detenido habría reconocido posteriormente que se inspiró en el caso de Sancho para deshacerse del cadáver.

Los investigadores también sitúan al detenido en las inmediaciones del embalse de Yesa el 2 de agosto, después de que trasladara varios bultos desde la vivienda de Pamplona hasta su vehículo. Las muestras recogidas en el coche forman parte ahora de las diligencias.

Con todos estos elementos, el juez decretó su ingreso en prisión provisional sin fianza. La investigación continúa para reconstruir cómo se produjo exactamente la muerte del ciudadano francés, qué ocurrió en la vivienda de Pamplona y cómo fueron trasladados sus restos hasta el embalse de Yesa.