accidente Adamuz

La CIAF ya mencionó "la antigüedad de la vía" como un factor del descarrilamiento de un AVE en 2017 a 92 kilómetros de Adamuz

El informe publicado en 2019 señala la antigüedad de los carriles o microfisuras internas como causas de un descarrilamiento que no dejó heridos.

El presidente de la investigación del accidente de Adamuz: "Todo parece evidenciar que la causa ha sido la rotura, no tanto del carril, como de una soldadura"

ondacero.es

Madrid |

La CIAF ya mencionó "la antigüedad de la vía" como un factor del descarrilamiento de un AVE en 2017 a 92 kilómetros de Adamuz | Fernando Sánchez / Europa Press

"La antigüedad de los carriles (25 años)", es la frase que recoge un informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y que atribuían como uno de los factores que influyeron en el descarrilamiento de un tren de alta velocidad en la línea Madrid-Sevilla. Ocurrió en 2017, a solo 92 kilómetros del punto donde se produjo el accidente de Adamuz, y las conclusiones se hicieron públicas en 2019.

Según ha desvelado el periodista José María Olmo, de El Confidencial, en 'Al Rojo Vivo' aquel informe analizó el descarrilamiento de un AVE que transportaba a más de 400 pasajeros y que, pese a la gravedad del incidente, no dejó heridos. El tren logró mantenerse sobre la plataforma durante más de tres kilómetros y medio tras la rotura de un cambio de agujas y no llegó a descarrilar por completo.

La investigación concluyó que el accidente se produjo por una microfractura por fatiga en un carril de acero instalado en la misma época que algunos de los elementos que todavía permanecen en servicio en el entorno de Adamuz. En ese análisis, la CIAF apuntó a múltiples factores, pero puso el foco en el material colocado en el momento de la inauguración de la línea.

El informe recomendaba estudiar el comportamiento del acero con el paso del tiempo, ya que no existían datos suficientes sobre cómo respondían esos carriles tras más de 25 años soportando el tránsito continuo de trenes de alta velocidad.

La CIAF, que depende orgánicamente del Ministerio de Transportes, publicó aquel informe en enero de 2019, cuando José Luis Ábalos era ministro. Aunque no consta públicamente qué medidas se adoptaron tras esas conclusiones, se da por hecho que los responsables del sistema ferroviario tuvieron acceso al documento y a sus recomendaciones.

Otro de los aspectos relevantes que puso de manifiesto aquella investigación fue la dificultad para detectar este tipo de microfisuras por los sistemas habituales de auscultación de la vía. Una circunstancia que vuelve a estar bajo la lupa tras conocerse que la última revisión de los carriles en el tramo del accidente de Adamuz se realizó el 29 de noviembre.

Además, los sindicatos han denunciado que varios de los vehículos destinados a estas tareas de auscultación se encuentran fuera de servicio o no están homologados, lo que añade más presión sobre el análisis en curso.