DISCURSO PAPA LEÓN XIV

Así han sido las primeras palabras del papa León XIV a los más vulnerables durante su visita a España: "La caridad no admite demoras"

Aurora Molina

Madrid |

Foto: EFE/ J.J. Guillén POOL | EFE/ J.J. Guillén POOL

El santo padre ha intervenido en el centro de acogida de Cáritas en Madrid, CEDIA, donde se ha dirigido en un discurso a los más vulnerables desde su llegada a España. Un mensaje en el que ha agradecido la gran acogida de madrileños y de los miles de fieles que le reciben en la ciudad. "Os doy las gracias de corazón a todos vosotros. Vuestros testimonios nos abren una ventana a un panorama inmenso... ".

También se ha querido dirigir al centro: "Con la ayuda de Dios, vosotros seguís trabajando día a día; día y noche" para ayudar a quienes más lo necesitan. "En estas historias continúan las cosas que hizo Jesús", ha dicho. "Nos recuerdan que la caridad no admite demoras. Si no se cosecha cuando el trigo está maduro, se pierde". E insiste: "Esta es nuestra responsabilidad con los más necesitados. El amor de Cristo nos empuja a nuestros hermanos y la caridad es la prueba de nuestra fe".

León XIV no ha dejado pasar tampoco la oportunidad de hablar sobre las debilidades del ser humano y también de los cristianos: "En ocasiones se dejan contagiar por ideologías mundanas que llevan a conclusiones engañosas (...) No es posible olvidar a los pobres. Las palabras de Jesús son también una invitación a cultivar un corazón sensible ante las necesidades".

El recuerdo al papa Francisco

Durante este acto, León XIV se ha acercado a una realidad de especial vulnerabilidad, conociendo de primera mano el trabajo de acompañamiento que realiza la Iglesia y manteniendo un encuentro con personas atendidas y agentes de la pastoral social. "El hecho de que el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado, como si se tratase de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial, me hace pensar que siempre es necesario volver a leer el Evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo con la mentalidad mundana".

En este punto, el santo padre ha recordado a su antecesor en el Vaticano, el papa Francisco, quien advertía sobre el peligro de un "corazón aburrido, frío, acomodado a una vida tranquila, que se blinda en la indiferencia y se vuelve impermeable, que se endurece". "Un corazón frío está inmóvil, ya no bombea sangre y provoca la muerte de la persona".