El absentismo en las universidades se desmadra y alcanza el 40% en algunas asignaturas: "50 minutos de chapa o leer un Power Point no ilusiona"
Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona ha analizado las causas del absentismo entre sus alumnos para intentar determinar qué está fallando y tratar de ponerle solución.
Madrid |
Siempre ha habido absentismo en las clases de la Universidad. Cuando llegaban los exámenes, de pronto aparecían compañeros a los que no se les veía el pelo habitualmente. Pero ahora la cosa se ha desmadrado. Hay un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona que ha analizado las causas del absentismo de sus alumnos. Y atención porque hay asignaturas en las que se alcanza un 40% de inasistencia. ¿Qué es lo que está fallando?
Nos contaban en la Universidad de Sevilla que antes empezaba el absentismo en Tercero de carrera, pero que ahora en Primero ya hay clases que se van vaciando. Los estudiantes han opinado sobre el absentismo en Julia en la onda. Marina Martínez Vicens se ha desplazado hasta la Universidad Complutense de Madrid para hablar con ellos.
"Hay clases en las que los profesores no ayudan"
"La excusa suele ser trabajar o porque me quedo dormida", "porque las clases no cunden tanto como podría cundir yo en mi casa o más descansado por la tarde", "suelo preferir estudiar en la biblioteca a ir a clase y no enterarme de nada porque me están leyendo unas diapositivas", "dependiendo del profesor, a algunas importa ir, a otras no, es en función del profesor si es bueno o malo", "hay clases que prefiero tenerlas por mi cuenta porque los profesores no ayudan", son las opiniones de los estudiantes.
Hace años, los motivos eran que se prefería estudiar del libro o de los apuntes que otros alumnos prestaban. Y pasados los años, el aliciente para ir a clase sigue siendo el mismo: el interés.
"50 minutos de chapa no ilusiona"
"Cuando el profesor se dedica 50 minutos a darte una chapa, no ilusiona", "se nota cuando a un profesor le gusta lo que hace y comparte con los estudiantes a cuando simplemente va a leer su cosa o darte su temario y luego se va a casa", "lo del dinamismo creo que es lo más importante, adaptarse a sus alumnos", "era una clase muy personal con sus alumnos, hacer ejercicios, que quede superclaro, repetir las cosas, interactuar mucho alumno-profesor", "saber explicar, saber dar bien el temario, responder bien dudas", "saber llevar bien a los alumnos. A veces es mejor tener 40 minutos de charla con los alumnos y 20 que te hayan explicado bien a una hora entera de chapa en la que no te expliquen nada".
El motivo no es la desidia de los alumnos
Las universidades públicas están preocupadas por este fenómeno y consideran que estamos ante algo peligroso porque cumplen una función social. Así que, en la Universidad Autónoma lo han estudiado y llegan a algunas conclusiones que nos explica José Luis Muñoz, el Vicerrector de Formación e Innovación Docente. En primer lugar, quiere dejar claro que el motivo no es la desidia de los alumnos. Apuntarles solo a ellos no conduce a ninguna parte: "El absentismo no es sinónimo de desinterés y las evidencias muestran que no se puede interpretar como una falta superficial de compromiso por parte del estudiante".
Es un problema multicausal, que se debe a varios factores: "El factor con más peso es el malestar personal, emocional y vital de los estudiantes. La precariedad económica, las situaciones familiares complejas y también las dificultades que tienen los estudiantes para compatibilizar".
Compatibilizar los estudios con el trabajo, que muchos de ellos necesitan para mantenerse, a veces lejos de casa, pagando una habitación en un piso a un precio imposible. La segunda causa le da la razón a los chavales que escuchábamos e interpela directamente a los docentes.
Horarios incompatibles, solapamiento de asignaturas o sobrecarga académica
"Un factor asociado tiene que ver con la experiencia educativa y docente, con la metodología y la claridad y la estructura de las clases, con los climas de aula o con la coherencia entre aquello que se enseña y se evalúa, vinculado a sus aprendizajes", explica.
Cuando la clase no aporta un sentido formativo el absentismo se empieza a manifestar. Y luego hay también un problema organizativo: "Los horarios incompatibles, los solapamientos de asignaturas, el transporte, la sobrecarga académica, todo eso propicia un entorno favorable al absentismo".
Qué soluciones se plantean
¿Y ven alguna solución? No hay soluciones inmediatas pero sí hacen algunas recomendaciones para que se empiece a trabajar en ellas: una enseñanza más activa, revisión de materiales y horarios, reforzar el sentido de pertenencia de los estudiantes con la universidad. Otras universidades públicas, con la misma preocupación, han estudiado también el fenómeno. Daniel Valdivia es profesor de sociología de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Ellos han observado que la asistencia mejora cuando el profesor ofrece algo irremplazable.
"Si la clase para ellos merece la pena, al final requiere un compromiso que tiene que tener un beneficio aparte. Pero si se convierte en la rutina del Power Point, de escuchar lo mismo, materiales que no se han renovado, los estudiantes dicen que no se van a esforzar si ese esfuerzo no se ve recompensado con un aprendizaje significativo", asegura.
Pero los profesores tienen sus propios escollos. El sistema que les evalúa y les promociona es algo perverso: "Las clases se las miden al peso. 180 horas, 500 horas, sin importar que las horas hayan sido trascendentes ¿Qué es lo que le van a valorar al profesor el día de mañana cuando se ofrezca una plaza? Que haya publicado cuatro artículos en revistas que quizás al final nadie se lea. El profesorado está en una situación muy complicada".
Power Point, la palabra más escuchada
Julián Casanova, que ha dado clase en las mejores universidades del mundo y que se ha jubilado esta semana en la Universidad de Zaragoza, también cree que es un problema con muchas causas: falta de financiación, poco apoyo institucional porque muchos políticos no creen en la educación pública y la maltratan, la necesidad de que los profesores le den la misma importancia a investigar y publicar que a enseñar. Pero no exculpa a los alumnos. Cree que tienen una responsabilidad con su formación y con la universidad pública y no pueden faltar.
"La gente confunde la universidad. Piensa que los alumnos tienen que tener buenos profesores, buenos medios, buenas clases y ellos ya irán si quieren. La universidad sin buenos alumnos no funciona. Un chaval de 18 a 22 no se puede plantear no ir a clase porque el profesor pone un Power Point. Esa actitud de la vida no te va a llevar a ningún sitio. A ganar dinero sí, pero a mejorar el país, no", explica.
Power point es la palabra que más hemos escuchado haciendo este pequeño reportaje. Me la han dicho a mí aquí en Madrid y a nuestro compañero Edu Aguirán. Él se ha ido a la Autónoma de Barcelona, la que ha publicado el estudio. Volvemos a escuchar a los alumnos: "Prefiero estar en casa o la biblio haciendo lo mismo que en clase", "horarios extraños que, de repente, tienes una laguna de 4 horas", "a mí de la puerta de mi casa a la puerta de la uni tengo una hora para que un profesor me lea un Power Point".
Muchas causas y una conclusión: los alumnos hacen el esfuerzo que muchas veces les supone ir a clase si lo que encuentran allí les aporta algo que no está ni en los libros de texto ni en Internet. Rubén de la Prida es doctor en Comunicación audiovisual por la Complutense: "La universidad es un lugar de encuentro, no una fábrica de títulos. Cuando hay asignaturas a las que no va mucha gente, se debe a que se está limitando a la impartición de unos contenidos y en nuestro mundo digital carece de sentido. Las pantallas son los grandes competidores del docente en el aula y ofrecen un mundo de posibilidades. Me parece clave que un profesor se lo pase bien dando clase. Si yo como docente no soy capaz de provocar vuestra curiosidad, estoy haciendo la cosa más absurda del mundo".