Qué alimentos no combinan bien y pueden sentar mal
Te explicamos cinco combinaciones de alimentos que pueden causar molestias digestivas.
Madrid |
La combinación incorrecta de alimentos puede provocar digestiones pesadas, gases, hinchazón abdominal e incluso afectar la absorción de nutrientes. Diversos estudios científicos han analizado cómo ciertas mezclas alimentarias generan estos problemas.
Algunos consejos que puedes seguir para mejorar la digestión son: masticar minuciosamente las comidas, priorizar combinaciones sencillas de alimentos (proteínas + vegetales o carbohidratos + vegetales), consumir probióticos como el kéfir o el chucrut y alimentos ricos en fibra soluble y cenar entre dos y tres horas antes de dormir. Pequeños cambios como estos pueden marcar una gran diferencia en tu bienestar digestivo.
Cada persona digiere distinto, pero si sufres de gases, reflujo o pesadez frecuente puedes tener en cuenta estas combinaciones que deberías evitar si quieres mejorar tu digestión y bienestar.
Proteínas animales y carbohidratos refinados
Aunque es una de las combinaciones más típicas en nuestras comidas, un estudio publicado en el American Journal of Gastroenterology encontró que mezclar proteínas animales (carne, pescado) con carbohidratos refinados (pan blanco, pasta) ralentiza la digestión y aumenta la fermentación intestinal.
Esto ocurre porque las proteínas requieren un ambiente ácido, mientras que los carbohidratos se digieren mejor en un pH más neutro.
El arroz con pollo o la clásica pasta con carne pueden provocarnos digestiones pesadas, una mayor producción de gases y sensación de hinchazón.
En su lugar, es mejor combinar las proteínas con vegetales sin almidón como las espinacas, el brócoli o el calabacín.
Lácteos + café o frutas ácidas
La acidez del café o de frutas como el kiwi o la naranja coagula las proteínas lácteas, dificultando su digestión. Esto puede provocar inflamación y molestias en personas con sensibilidad a los lácteos causando acidez estomacal, gases e indigestión o menor tolerancia temporal a la lactosa.
La alternativa a esta combinación es usar leches vegetales (almendra, avena) en el café o combinar el yogur con frutas dulces como el plátano o el mango.
Legumbres + lácteos o grasas animales
Las legumbres ya son difíciles de digerir de por sí debido a su alto contenido en fibra y proteínas vegetales. Añadir grasas animales (queso, embutidos) empeora el proceso ralentizando el vaciado gástrico y aumentando la producción de gases. Además, el calcio de los lácteos reduce la biodisponibilidad del hierro de las legumbres, con lo que es una combinación a evitar si queremos disfrutar de una digestión ligera.
En su lugar, es recomendable condimentar las legumbres con especias digestivas como el comino o el hinojo.
Fruta después de las comidas
La fruta se digieren rápidamente si las comemos solas, pero si se consumen después de una comida pesada, fermentan en el estómago mientras otros alimentos se digieren. Esto puede generar gases, hinchazón abdominal y reflujo ácido.
Es mucho mejor consumirlas solas o 30 minutos antes de comer. Elegir frutas bajas en fructosa como los arándanos o las frambuesas minimizará este efecto.
Bebidas frías durante las comidas
Una investigación en Physiological Reports (2017) mostró que el agua fría contrae los vasos sanguíneos del estómago, ralentizando la digestión. Además, diluye los jugos gástricos, reduciendo su eficacia.
Esto provoca una mala absorción de los nutrientes, una digestión más lenta y la típica pesadez que sentimos a veces después de comer.
Es preferible tomar agua a temperatura ambiente y en pequeños sorbos para mejorar la digestión.