SALUD

La OMS alerta sobre el riesgo del excesivo consumo de sal: España casi duplica lo recomendado

La Comisión Europea ha impulsado planes para rebajar el contenido de sal en alimentos básicos como el pan, pero los especialistas insisten en que todavía queda mucho por hacer.

Samuel de la Fuente

Madrid |

La OMS alerta sobre el riesgo del excesivo consumo de sal: España casi duplica lo recomendado | Pexels

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva más de una década alertando de los riesgos de un consumo excesivo de sal en las comidas, y en 2013 marcó un objetivo ambicioso: reducir en un 30% la ingesta para 2025. Sin embargo, a pocos meses de la fecha límite, la mayoría de países, incluida España, siguen lejos de esa meta.

Aquí, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), la media diaria alcanza los 9,7 gramos, casi el doble de los 5 gramos que recomienda la OMS como máximo.

El verdadero peligro está en lo que no vemos

Las consecuencias de este exceso son claras. "Un ictus, un infarto cardiaco, cáncer de estómago, hipertensión", enumera el doctor Daniel Villa, nefrólogo de la Clínica Universidad de Navarra.

El error común es pensar que el problema viene solo de lo que añadimos al cocinar. Pero la nutricionista Isabel Higuera recuerda que "en España siempre hemos usado la sal como conservante". El verdadero exceso se esconde en los productos procesados: pan, quesos, embutidos, precocinados o sopas instantáneas, donde la sal ya viene incorporada y muchas veces pasa inadvertida para el consumidor.

Las cifras son contundentes. Cada año, casi 1,9 millones de muertes en el mundo están asociadas al exceso de sodio. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) también alerta de los efectos: "El sodio en exceso incrementa la presión arterial y provoca mayor riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares y de tipo renal", subraya el promotor de nutrición Brandon Delgado Alguera.

Desde su experiencia, recomienda limitar al máximo la sal de mesa y optar por alternativas naturales como ajo, cebolla, orégano o limón. "Lo ideal es utilizar sal yodada (fortificada con yodo) ya que optimiza las funciones cerebrales de la población en general y en especial en niñas y niños", añade.

Cómo reducir el consumo sin perder sabor

La Comisión Europea ha impulsado planes para rebajar el contenido de sal en alimentos básicos como el pan, pero los especialistas insisten en que todavía queda mucho por hacer. Mientras tanto, la clave está en pequeños gestos diarios como leer las etiquetas, evitar procesados, recuperar la dieta mediterránea y mantener variedad en las especias para dar sabor sin abusar del sodio.