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Los nuevos fármacos de la pérdida de peso: actúan en la región de placer del cerebro para reducir el apetito

El estudio publicado en Nature aborda la importancia de la señal en el cerebro para regular el apetito mediante la implantación de electrodos.

Javier Matiacci

Madrid |

Los nuevos fármacos de la pérdida de peso: actúan en la región de placer del cerebro para reducir el apetito | REUTERS

Un equipo de investigadores de la Universidad de Pensilvania ha demostrado por primera vez cómo los nuevos medicamentos para la pérdida de peso, como el tirzepatide (comercializado como Mounjaro), actúan directamente sobre las regiones del cerebro asociadas al placer y la motivación para comer. El estudio, publicado en Nature Medicine, muestra que estos tratamientos afectan al metabolismo y al control del azúcar, y que también modulan la actividad eléctrica en el núcleo accumbens, una zona clave del sistema de recompensa cerebral

Un hallazgo pionero en humanos

El trabajo analiza por primera vez la actividad cerebral de una persona tratada con tirzepatide, un fármaco de nueva generación que combina la acción de los receptores GLP-1 y GIP, utilizados habitualmente para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad. Mediante electrodos implantados en el cerebro, los científicos registraron la actividad del núcleo accumbens, un área vinculada con el deseo, el placer y la adicción a la comida.

Durante las primeras semanas de tratamiento, la paciente mostró una notable reducción de los episodios de obsesión por la comida. Sin embargo, tras varios meses, las señales eléctricas anómalas reaparecieron en esa región del cerebro, coincidiendo con el regreso de los pensamientos persistentes sobre la comida. Este patrón se asoció a un incremento de la actividad en las ondas cerebrales de baja frecuencia (delta–theta, ≤7 Hz), consideradas un marcador del "ruido alimentario" o deseo intenso de comer.

La zona del placer, clave en el control del apetito

Los autores del estudio, encabezados por Casey Halpern, explican que el núcleo accumbens forma parte del circuito mesolímbico, el sistema cerebral que integra las sensaciones de placer y recompensa. "Comer no solo responde a una necesidad energética, sino también a un impulso emocional y hedónico", señalan. Los receptores a los que se dirigen los fármacos como tirzepatide se encuentran en esta región, lo que sugiere que el medicamento actúa modulando tanto la sensación de hambre como la respuesta del cerebro ante los estímulos placenteros relacionados con la comida.

En la práctica, esto significa que estos medicamentos no solo reducen el apetito, sino también la motivación de comer por placer. "El tirzepatide parece disminuir la sensibilidad del cerebro ante los estímulos alimentarios, ayudando a romper el ciclo de deseo y recompensa que caracteriza a los trastornos de la alimentación", explican los investigadores.

Un paso más en la comprensión del "ruido alimentario"

El concepto de "food nois"—esa constante presencia de pensamientos sobre comida que muchas personas con obesidad describen como una interferencia mental— podría tener ahora una base fisiológica observable. El tirzepatide, al actuar en el núcleo accumbens, ayudaría a reducir ese ruido interno, regulando no solo el hambre física, sino también el impulso emocional de comer.

Para los científicos, este hallazgo representa "una nueva ventana al cerebro del apetito". Los fármacos de nueva generación no solo cambian la forma en que el cuerpo maneja la energía, sino también cómo el cerebro experimenta el deseo de comer. En palabras de Halpern, "entender cómo estos medicamentos modulan la actividad en la región del placer puede ser la clave para desarrollar terapias más efectivas y duraderas contra la obesidad y los trastornos alimentarios".