El 'efecto España' frente al cáncer en jóvenes: caen los tumores ligados al tabaco, pero suben los digestivos
Las leyes antitabaco y una mayor conciencia han revertido la tendencia en los tumores relacionados con el tabaco. Sin embargo, en el grupo de 20 a 39 años, aumentan casos de cáncer de colon o páncreas.
Madrid |
Es una realidad que tiene algunos matices. El aumento de los casos de cáncer entre los menores de 50 años ha alimentado en los últimos años una sucesión de titulares alarmantes. Sin embargo, hay factores más allá de los ligados a la propia enfermedad que han contribuido a ello. Uno de ellos es el aumento de población que por pura lógica eleva el número de casos. Y otro es la mejoría en los métodos de detección.
Centrados en los casos de España se dibuja un escenario propio. Las políticas de prevención han dado resultado, aunque los cambios en los hábitos de vida empiezan a proyectar una advertencia para el futuro.
Los registros de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), elaborados a partir de 25 años de datos de personas de entre 20 y 49 años, reflejan una doble tendencia. Por un lado, los tumores asociados al consumo de tabaco, como los de pulmón, laringe o vejiga, caen entre un 3% y un 9% anual entre la población joven. Es el resultado de una generación que fuma menos que sus padres y del efecto acumulado de las leyes antitabaco, el aumento de precios y el cambio cultural frente al cigarrillo.
Al mismo tiempo, los datos muestran un repunte de algunos tumores digestivos, especialmente los de colon y páncreas, con mayor presencia entre los 20 y los 39 años. Los expertos relacionan esta evolución con el entorno en el que han crecido las generaciones más jóvenes: más sedentarismo, mayor presencia de ultraprocesados y una progresión de la obesidad infantil. Son factores de riesgo, aunque la ciencia todavía no puede atribuir el fenómeno a una única causa.
El aval de la dieta Mediterránea
España parte, por ahora, de una posición más favorable que otros países como Estados Unidos o Reino Unido. La dieta mediterránea y determinados hábitos de vida han actuado como un amortiguador y han permitido ganar tiempo. Pero no es algo infalible. Esa protección se debilita a medida que se extienden los mismos patrones que ya se observaban fuera.
El incremento existe y exige vigilancia, pero en este punto no hay que caer en el alarmismo. El cáncer a edades tempranas sigue siendo poco frecuente en términos absolutos, pese a que los porcentajes de aumento puedan parecer muy elevados. La lección que deja el descenso de los tumores ligados al tabaco es, precisamente, que la prevención funciona: no fumar, reducir el alcohol, mantener un peso saludable, hacer ejercicio, limitar los ultraprocesados y vacunarse frente al VPH o la hepatitis B pueden prevenir una parte relevante de los casos.
Y ante síntomas persistentes, como sangrado digestivo o cansancio sin causa aparente, conviene consultar al médico sin esperar a encajar en la edad habitual de diagnóstico.