Los 12 motivos por los que está aumentando las enfermedades de transmisión sexual
Una combinación de factores conductuales, sociales y biológicos está provocando un aumento de la detección de las infecciones de transmisión sexual.
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Abril es el mes de la concienciación y de la sensibilización frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS). Cada día, más de un millón de personas en todo el mundo contraen una ITS y, por desgracia, estas cifras van en aumento.
A nivel mundial, se conocen más de 30 patógenos que se transmiten durante el contacto sexual. De ellos, la gonorrea, la sífilis, la clamidia, la tricomoniasis, la hepatitis B, el virus del papiloma humano (VPH), el herpes genital y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) son los que más contribuyen a la carga global de morbilidad.
Por ejemplo, se estima que 520 millones de personas de entre 15 y 49 años presentan infección por el virus del herpes simple tipo 2 (HSV-2), la principal causa del herpes genital. Y solo en 2002, ocho millones de adultos de entre 15 y 49 años contrajeron sífilis.
Es posible que las ITS estén aumentando a nivel mundial debido a una combinación de factores conductuales, sociales y biológicos. Aquí analizamos algunos de ellos.
Disminución del uso del preservativo
Un informe de la Organización Mundial de la Salud destaca una caída significativa en el uso del preservativo entre adolescentes y jóvenes. La utilización inconsistente de esta eficaz herramienta para prevenir la mayoría de ITS se correlaciona directamente con el aumento de casos, a menudo asintomáticos.
El uso generalizado de anticonceptivos orales, que no protegen contra estas infecciones, unido al acceso a métodos anticonceptivos de emergencia, como la píldora del día después, ha reducido la preocupación por los embarazos no deseados y la motivación para usar preservativos.
Cambio en la percepción del riesgo
Existe una menor preocupación por contraer el VIH. Aunque la profilaxis preexposición (PrEP) ha demostrado eficacia en la reducción de la transmisión del virus, su uso generalizado puede promover indirectamente encuentros sexuales sin protección, lo que podría acelerar la propagación de las ITS.
A pesar de que la mortalidad relacionada con el VIH ha disminuido, aproximadamente 39 millones de personas aún están infectadas con el virus, produciendo casi 630.000 muertes anuales, predominantemente en África subsahariana.
Empleo generalizado de las aplicaciones de citas
Las apps de citas facilitan un mayor número de contactos sexuales, un cambio más rápido de pareja y una mayor prevalencia de relaciones sexuales sin protección.
Algunos estudios sugieren que estas aplicaciones permiten a los usuarios acceder a redes sexuales más diversas y amplias, lo que aumenta la probabilidad de contraer y transmitir infecciones. Concretamente, el repunte de casos de sífilis y gonorrea, sobre todo en Europa, se ha relacionado con encuentros casuales facilitados por apps móviles.
La resistencia a los antibióticos
La resistencia a los antibióticos está transformando algunos patógenos causantes de ITS en superbacterias cada vez más difíciles o imposibles de tratar. Es el caso de la gonorrea, la clamidia y Mycoplasma genitalium. La aparición de cepas resistentes a los medicamentos disminuye la eficacia del tratamiento, provoca mayores tasas de infección y aumenta complicaciones a largo plazo como la infertilidad y la enfermedad inflamatoria pélvica.
Entre 2022 y 2024, la resistencia a la ceftriaxona y la cefixima, los principales antibióticos utilizados para tratar la gonorrea, aumentó drásticamente del 0,8% al 5% y del 1,7% al 11%, respectivamente, detectándose cepas resistentes en varios países. Por su parte, la resistencia a la ciprofloxacina alcanzó nada menos que el 95%.
Deficiencias en las políticas de detección y prevención
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) ha revelado un panorama complejo en las respuestas nacionales a las infecciones de transmisión sexual. Si bien la mayoría de los países cuentan con estrategias e importantes obstáculos para la implementación de medidas preventivas y pruebas, así como la falta de datos, dificultan los esfuerzos para frenar las epidemias de clamidia, gonorrea y sífilis.
Mayor número de pruebas y vigilancia
En muchas regiones, especialmente en Europa y en los Estados Unidos, la ampliación de los programas de vigilancia, sobre todo para infecciones asintomáticas, ha dado lugar a una mayor detección y notificación de casos.
Ausencia de una educación integral
La privación de una educación sexual sólida en las escuelas y en el hogar, junto con la difusión de información errónea o falsa, provoca que muchas personas tengan conocimientos insuficientes e ideas incorrectas sobre prevención. Esto afecta especialmente a los jóvenes y los adultos mayores que inician nuevas relaciones.
Reducción de la financiación para la salud pública
La evidencia indica que los recortes o el estancamiento de la financiación para los servicios de salud sexual limitan directamente la capacidad de los centros médicos para proporcionar pruebas, tratamiento y rastreo de contactos, lo que conlleva un aumento de la transmisión y mayores costes sanitarios a largo plazo.
La reducción de la inversión en servicios de salud sexual y pruebas de detección de ITS, especialmente durante la pandemia de Covid-19, redujo el acceso a los test y la atención médica. En España, los diagnósticos de ITS disminuyeron en un promedio del 56 %, con las disminuciones más pronunciadas en clamidia y gonorrea. Los descensos se mantuvieron cinco meses después del inicio de la pandemia.
Aumento de la actividad sexual entre los adultos mayores
El incremento de la esperanza de vida, una mejor salud general y la disponibilidad de medicamentos para la disfunción eréctil, como el viagra, permiten a los adultos mayores mantener una vida sexual activa. Además, el aumento de las tasas de divorcio y el fallecimiento de los cónyuges implican que más personas mayores se incorporan al mundo de las citas, a menudo con múltiples parejas de las que desconocen su historial sexual. Un estudio realizado entre 2020 y 2023 reveló que los diagnósticos de infecciones de ITS en Estados Unidos aumentaron casi un 24 % entre las personas de 65 años o más.
Infecciones emergentes
Las epidemias y los brotes de patógenos de transmisión sexual emergentes y reemergentes plantean graves problemas para la población y suponen una carga adicional para los profesionales e investigadores de la salud pública.
Así, la shigelosis y el virus de la hepatitis A, tradicionalmente transmitidos por alimentos y agua contaminados, han establecido recientemente vías de transmisión sexual, principalmente entre hombres que tienen relaciones con otros hombres.
Otros patógenos emergentes, como los virus del zika y el ébola, pueden transmitirse a través de los fluidos genitales, mientras que el virus de la hepatitis C se puede contagiar por contacto con sangre durante las relaciones sexuales.
Miedo al estigma
El miedo al estigma es un factor determinante en el aumento de las tasas de infecciones de transmisión sexual, ya que actúa como una poderosa barrera sociopsicológica que disuade a las personas de hacerse pruebas, recibir tratamiento y revelar su estado a sus parejas.
La vergüenza, el miedo a las repercusiones sociales y el juicio moral asociados con las ITS conducen directamente a un retraso en la atención médica, lo que a su vez alimenta la continua propagación de estas infecciones.
Existencia de infecciones asintomáticas
Las infecciones asintomáticas son un factor importante en el aumento del número de ITS en todo el mundo, porque actúan como una fuente de transmisión silenciosa. Dado que las personas con ITS sin síntomas a menudo desconocen que están infectadas, no buscan tratamiento, lo que permite que las infecciones persistan, se transmitan a sus parejas y provoquen complicaciones de salud a largo plazo.
En definitiva, el aumento de las infecciones de transmisión sexual subraya la importancia de adoptar medidas proactivas y pone de manifiesto la urgente necesidad de intensificar la concienciación pública, la prevención, las pruebas diagnósticas y los tratamientos para abordar este creciente problema de salud pública.
Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología, Universidad de Salamanca
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.