JUCIO LINDSAY CLANCY

El polémico caso de Lindsay Clancy, a juicio: ¿Psicosis posparto o asesinato premeditado?

Tres años después de ser acusada por el asesinato de sus tres hijos, Lindsay Clancy se enfrenta a un juicio para determinar si actuó de forma premeditada o si sufría una grave enfermedad mental que le impedía comprender lo que estaba haciendo.

Paula Gómez Villagra

Madrid |

El polémico caso de Lindsay Clancy a juicio: ¿Psicosis posparto o asesinato premeditado? | Greg Derr / Reuters

El caso de Lindsay Clancy vuelve estos días a los tribunales de Massachusetts. La que fuera enfermera de partos se enfrenta a tres cargos de asesinato en primer grado por la muerte de sus hijos, Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de apenas ocho meses.

Existe una gran pluralidad de opiniones sobre el estado de la acusada y de como ocurrieron los hechos en este fatídico caso. Mientras la propia Clancy reconoce haber causado las muertes de los niños, pero declarándose no responsable penalmente debido a su estado mental, la Fiscalía sostiene que los asesinatos fueron deliberados. Por otra parte, la defensa asegura que la mujer actuó en medio de una grave psicosis posparto.

De enfermera de partos a madre de tres hijos

Lindsay Clancy, de 36 años, trabajaba como enfermera especializada en partos y cuidados de maternidad. Además, estaba casada con Patrick Clancy y juntos habían formado una familia con tres hijos: Cora, Dawson y Callan.

Quienes la conocían la describían como una madre muy implicada con sus hijos. Sin embargo, después del nacimiento del pequeño Callan, su estado mental comenzó a deteriorarse. En los meses previos a la tragedia aparecieron la ansiedad, los problemas de sueño, pensamientos intrusivos, paranoia y episodios de ideación suicida.

Su familia asegura que Lindsay llegó a pedir ayuda y que cada vez tenía más dificultades para quedarse sola con los niños. Su madre y su hermana han relatado durante el juicio cómo observaron un progresivo empeoramiento de su comportamiento durante los meses anteriores a las muertes.

Una salud mental cada vez más deteriorada

El abogado defensor Kevin Reddington sostiene que Lindsay sufría un trastorno bipolar y una grave psicosis posparto, además de los efectos adversos de distintos medicamentos psiquiátricos. La defensa argumenta que recibió numerosos tratamientos y que la falta de coordinación entre los profesionales que la atendieron impidió detectar hasta qué punto se había deteriorado.

Durante el juicio también han utilizado sus búsquedas en internet sobre depresión, alucinaciones, psicosis posparto, efectos secundarios de medicamentos y métodos de suicidio. Para la defensa, estas búsquedas son una muestra de la crisis mental que atravesaba. En cambio, para La Fiscalía forman parte de la evidencia que demuestra que era consciente de lo que estaba haciendo y que había preparado el crimen.

La tarde que acabó con la vida de sus tres hijos

El 24 de enero de 2023, Lindsay pasó la mayoría del día con sus hijos. La familia había acudido al pediatra y también había salido a jugar a la nieve. Horas después, en el domicilio familiar de Duxbury, en Massachusetts, Lindsay estranguló a los tres niños.

Cora, Dawson y Callan murieron como consecuencia de las agresiones. Después de los hechos, Lindsay intentó suicidarse saltando desde una ventana del segundo piso de la vivienda logrando sobrevivir, pero quedando paralizada de cintura para abajo.

En el momento en que ocurrieron los hechos, Patrick Clancy había salido de casa en busca de comida para llevar. La Fiscalía sostiene que Lindsay lo envió fuera deliberadamente para quedarse sola con los niños y llevar a cabo el crimen. Cuando regresó, encontró a sus hijos y llamó a los servicios de emergencia.

El papel de Patrick Clandsay, marido de Lindsay y padre de las víctimas

Patrick también ha declarado durante el juicio y su testimonio ha sido uno de los momentos más relevantes del proceso. La Fiscalía ha utilizado su relato para reconstruir las horas previas a las muertes y defender que Lindsay actuó deliberadamente. Sin embargo, Patrick ha ofrecido públicamente una visión mucho más compleja de lo ocurrido. Después de la tragedia llegó a defender que Lindsay no era una persona malvada, sino alguien que había enfermado gravemente.

El matrimonio terminó posteriormente en divorcio. Tanto Lindsay como Patrick han emprendido acciones legales contra profesionales sanitarios que participaron en el tratamiento de ella antes de las muertes, poniendo el foco en la atención psiquiátrica que recibió durante los meses anteriores.

Una enfermedad poco conocida pero que puede llegar a ser muy grave

Esta es la cuestión que deberá resolver el jurado. La defensa no niega que Lindsay causara la muerte de sus hijos, pero sostiene que no puede ser considerada penalmente responsable porque su enfermedad mental había alterado gravemente su percepción de la realidad.

Sus abogados aseguran que sufría psicosis posparto, un trastorno psiquiátrico poco frecuente, pero muy grave que puede aparecer después del nacimiento de un bebé y llegar a provocar alucinaciones, delirios, confusión, cambios extremos de ánimo, insomnio y pérdida de contacto con la realidad. Su aparición requiere atención médica urgente.

En el caso de Clancy, determinar si realmente sufría esta enfermedad y cuál era su impacto sobre su capacidad para comprender sus actos será fundamental para decidir su responsabilidad penal.

La defensa sostiene que Clancy llegó a experimentar pensamientos y percepciones que no se correspondían con la realidad y que su tratamiento psiquiátrico así como la medicación que recibió contribuyeron a agravar su situación. Sin embargo, la Fiscalía sostiene que Lindsay planificó los asesinatos y que después intentó suicidarse.

El juicio entra en su fase decisiva

El juicio se encuentra actualmente en su cuarta semana. Más de 70 testigos han pasado ya por el estrado durante la presentación del caso de la Fiscalía, entre ellos Patrick Clancy, familiares, amigos, compañeros de trabajo, agentes, sanitarios y expertos en salud mental. Por su parte, La Fiscalía terminó de presentar sus pruebas el lunes y la defensa comenzó entonces a llamar a sus propios testigos.

Entre los primeros testimonios de la defensa han destacado los de la madre y la hermana de Lindsay, que han descrito el progresivo deterioro de su salud mental antes de las muertes. Ambas han hablado de sus pensamientos suicidas, su paranoia y su miedo a quedarse sola.

En los próximos días el jurado deberá decidir finalmente entre dos versiones enfrentadas: la de una madre que, según la Fiscalía, planeó conscientemente la muerte de sus tres hijos, o la de una mujer que, según su defensa, atravesaba una enfermedad mental tan grave que había perdido el contacto con la realidad.