Milei señala al feminismo y al aborto como responsables del desplome de la natalidad en Argentina
El presidente argentino vincula la caída de los nacimientos con la legalización del aborto y advierte de sus efectos sobre el crecimiento económico, las pensiones y el capital humano. Los datos de organismos internacionales apuntan, sin embargo, a un fenómeno mucho más amplio, relacionado también con la vivienda, el empleo y las dificultades para formar una familia.
Argentina lleva años entrando en una nueva etapa demográfica. Cada vez nacen menos niños, la fecundidad se sitúa claramente por debajo del nivel necesario para mantener estable la población y el envejecimiento amenaza con alterar el equilibrio del sistema previsional. En ese escenario, Javier Milei ha decidido señalar a uno de los asuntos que más dividen a la sociedad argentina: el aborto.
Durante su intervención en el Council of the Americas, en Buenos Aires, el presidente argentino responsabilizó al feminismo y a la interrupción voluntaria del embarazo de parte del desplome de la natalidad y aseguró que las consecuencias ya se dejan sentir en la economía y en las pensiones.
Milei carga contra los "pañuelitos verdes"
El mandatario aprovechó su discurso para recuperar una de sus habituales críticas al movimiento feminista y a la legalización del aborto. Milei sostuvo que Argentina está pagando las consecuencias de las políticas que, a su juicio, han favorecido la reducción de los nacimientos.
"Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes", afirmó en referencia al símbolo asociado al movimiento por el derecho al aborto en Argentina. A continuación, relacionó la evolución demográfica con problemas económicos y con la sostenibilidad del sistema previsional.
Su argumento fue todavía más contundente al referirse a la interrupción del embarazo. El presidente aseguró que la reducción de los nacimientos afecta al crecimiento económico, al sistema de pensiones y a la disponibilidad futura de capital humano.
Las palabras de Milei llegan además en un momento en el que la cuestión demográfica ha adquirido una creciente importancia en Argentina. La reducción de la fecundidad no es un fenómeno reciente ni comenzó con la aprobación de la ley del aborto.
Una caída de la natalidad que empezó antes de la ley del aborto
Los datos oficiales muestran que Argentina lleva décadas registrando una disminución de sus indicadores de fecundidad. Un estudio publicado por organismos del propio Estado argentino señala que la tasa bruta de natalidad cayó un 52,8% entre 1980 y 2020, mientras que la tasa global de fecundidad se redujo un 53,3% durante ese mismo periodo.
El descenso se aceleró especialmente entre los grupos de menor edad. Entre 2010 y 2020, la tasa de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años pasó de 65 nacimientos por cada 1.000 mujeres a 30.
La tendencia continuó posteriormente. Según el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), la fecundidad argentina se situó en 1,2 hijos por mujer en 2024, muy por debajo de los 2,1 hijos considerados como nivel de reemplazo generacional.
El propio Ministerio de Salud argentino mantiene series estadísticas de nacimientos que permiten comprobar la evolución de los nacidos vivos año a año, incluida la información correspondiente a 2024.
La cronología es relevante para valorar la afirmación de Milei: la reducción de la natalidad argentina ya era pronunciada antes de que entrara en vigor la legislación que permite la interrupción voluntaria del embarazo.
El aborto es legal hasta la semana 14
Argentina aprobó en diciembre de 2020 la ley que reconoce el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo. La normativa permite abortar de forma voluntaria durante las primeras 14 semanas de gestación y contempla además supuestos específicos después de ese plazo.
La aprobación de la ley supuso uno de los grandes triunfos del movimiento feminista argentino después de años de movilizaciones encabezadas por la llamada "marea verde". Milei, por el contrario, mantiene una posición abiertamente contraria al aborto.
La cuestión volvió a ocupar un lugar destacado en su discurso político desde su llegada a la Presidencia. En el Foro Económico Mundial de Davos, en enero de 2024, el mandatario también arremetió contra el feminismo y calificó la defensa del aborto de parte de una "agenda sangrienta".
Ese mismo año, diputados vinculados a La Libertad Avanza presentaron un proyecto para derogar la legislación sobre interrupción voluntaria del embarazo. La iniciativa no prosperó, pero confirmó que la derogación del aborto continúa formando parte del debate dentro del espacio político del presidente.
El factor económico pesa más en las explicaciones demográficas
La explicación ofrecida por Milei contrasta con los análisis recientes del UNFPA, que presentan un panorama bastante más complejo. El organismo de Naciones Unidas publicó este mismo mes una investigación sobre las intenciones reproductivas de los argentinos y concluyó que una parte importante de quienes tienen menos hijos de los que desearían se encuentra con obstáculos económicos y relacionados con los cuidados.
La encuesta, realizada a 1.515 personas de entre 18 y 70 años, revela que el 57% de quienes tienen entre 18 y 45 años todavía no ha alcanzado el número de hijos que tendría si no existieran determinadas limitaciones. Además, el UNFPA señala que las condiciones económicas y de cuidado explican el 62% de los casos en los que los encuestados tuvieron menos hijos de los deseados.
El organismo menciona entre las barreras el coste de la vivienda, la inestabilidad laboral, las dificultades para organizar los cuidados y las desigualdades en el reparto de las tareas familiares. Su conclusión introduce un matiz importante: la baja fecundidad no significa necesariamente que las personas hayan dejado de querer tener hijos, sino que muchas no encuentran las condiciones para hacer realidad sus planes familiares.
Una cuestión con consecuencias para las pensiones
El punto en el que Milei sí coincide con una preocupación demográfica ampliamente reconocida es el impacto económico del envejecimiento. Una menor fecundidad implica, a largo plazo, que habrá proporcionalmente menos personas en edad de trabajar para sostener sistemas de protección social que deberán atender a una población de mayor edad.
La caída de los nacimientos también puede reducir el tamaño futuro de la población activa y afectar a la disponibilidad de trabajadores, al consumo y a la capacidad de financiar determinados servicios públicos. Es precisamente este horizonte el que explica que la cuestión de la natalidad haya dejado de ser únicamente un asunto familiar para convertirse en un problema económico y de planificación estatal.
Pero establecer una relación directa entre la legalización del aborto y el desplome de la fecundidad requiere distinguir entre dos fenómenos. La tendencia descendente argentina comenzó mucho antes de 2020 y responde a cambios sociales y económicos que abarcan varias décadas. Los datos oficiales muestran, de hecho, una reducción especialmente intensa de la fecundidad adolescente durante los años previos a la aprobación de la ley.