Marta García Aller señala la incapacidad de Trump para anticipar las consecuencias del ataque a Irán: "No es un juego, es la guerra"
La periodista de Más de uno ha alertado sobre el peligro de la subida de precios en el petróleo que va a empujar también al del trasnporte, los tomates y las hipotecas, "todo va a subir".
En las últimas horas han pasado en la guerra de Irán dos cosas que Trump no vio venir. Y su incapacidad para anticipar las consecuencias de sus actos son especialmente inquietantes, considerando cuáles son sus actos.
La primera señal de que las cosas no están saliendo como quería el presidente de EEUU es que los iraníes han elegido al hijo del ayatolá Ali Jamenei como nuevo líder supremo de Irán. Es exactamente lo que Trump no quería que pasara, fue muy específico. Sería inaceptable, dijo. Y seguramente los ayatolás le han elegido precisamente por ello. Por su experiencia como líder, desde luego, no. Porque el hijo del difunto líder supremo no tiene mucha. Es un desafío a Trump y una señal de que la guerra podría escalar.
La otra señal de que la segunda semana de guerra ya se le han ido las consecuencias de las manos es la debacle bursátil y el alza del precio del petróleo. Y, por tanto, de todo lo demás que depende de ella. Desde el precio del transporte, al de los tomates (que para llegar al súper también necesitan gasolina), y hasta de las hipotecas. Todo va a subir.
El barril de petróleo supera ya los 100 dólares y anticipa una crisis energética de una dimensión todavía incalculable. Aunque, también te digo, los señores de esta guerra ya podían haber calculado mejor que desestabilizar Irán podría desestabilizar la economía mundial, que tanto depende del petróleo, que depende tanto del estrecho de Ormuz, que tanto depende de Irán.
Estados Unidos intentaba ayer calmar los mercados al comprometerse a no atacar la infraestructura energética de Irán. Pero Israel sí lo ha hecho. E Irán ha contraatacado el Golfo yendo a por los petroestados vecinos: Arabia Saudí, Emiratos, Qatar, Baréin y Kuwait. El caos en la economía mundial es el objetivo iraní. Y la Guardia Revolucionaria no lo oculta. Ayer un portavoz iraní dejaba claro el desafío: "Si pueden tolerar un precio del petróleo superior a 200 dólares por barril, continúen con este juego".
¿Moraleja?
No es un juego, es la guerra.
Tan imprevisible que aterra