Madrid |
Todo apunta a que se acerca un nuevo cambio político en Francia. El pasado lunes, el primer ministro galo, François Bayrou, anunció que iba a someterse a un voto de confianza en la Asamblea el próximo 8 de septiembre. Tanto los partidos de izquierda como los de extrema derecha han adelantado que le negarán apoyos, por lo que tendrá que abandonar el cargo y convocar elecciones de nuevo.
El primer ministro lleva en el cargo apenas ocho meses y esta decisión llega tras el anuncio que hizo sobre los Presupuestos de 2026. El galo adelantó recortes de hasta 44 mil millones de euros, además de otras medidas que no han sentado bien a los franceses. Bayrou ha asegurado que "si no hay mayoría, el Gobierno caerá".
"Los franceses tienen 13 días para, a través de sus representantes políticos, decidir si se ponen del lado de la responsabilidad o del caos", ha advertido el primer ministro. El paquete que presentó Bayrou buscaba solventar la deuda del país, que se encuentra en el 114% del PIB, la tercera más elevada de la zona euro y que es una "grave amenaza" para Francia.
Aunque el anuncio pilló por sorpresa a la oposición francesa, tanto Jean-Luc Mélenchon, líder del Partido Socialista, como la ultraderecha de Marine Le Pen, no han tardado en asegurar que irán en contra del Gobierno. "Solo la disolución de la Asamblea permitirá a los franceses decidir", ha asegurado esta última.
Si Bayrou cae, Emmanuel Macron, presidente de la República francesa, tiene dos opciones, nombrar a otro primer ministro, que sería el séptimo en ocho años, o disolver la Asamblea Nacional y convocar nuevas elecciones, teniendo en cuenta que las últimas fueron hace poco más de un año.