CASO EPSTEIN

El caso Epstein erosiona a Donald Trump y decepciona a sus seguidores: "El universo MAGA se está dando cuenta"

Marta Pérez Miguel

Madrid |

El caso Epstein erosiona a Donald Trump y decepciona a sus seguidores: "El universo MAGA se está dando cuenta"

El caso de Jeffrey Epstein no se agota y sigue provocando movimientos sísmicos a ambos lados del Atlántico salpicando a políticos y a figuras públicas que aparecen en los más de tres millones de documentos divulgados por el Departamento de Justicia estadounidense.

El pederasta multimillonario pasó sus últimos días en la cárcel donde esperaba ser juzgado por tráfico sexual. Epstein había construido una red de explotación sexual de niñas y jóvenes de las que abusó durante años.

Para la Casa Blanca este asunto es anatema y es el que más daño está haciendo a Donald Trump, cuyo nombre, junto al de Melania y el de Mar-a-Lago, aparecen mencionados miles de veces en estos archivos. El presidente mantiene que rompió hace mucho tiempo con quien en su día fue su amigo.

¿Hasta dónde podría erosionar este caso a la Administración de Trump?

El corresponsal de Onda Cero en Estados Unidos, Agustín Alcalá, explica que desde que Trump se puso en el foco allá por 2015, ha tenido una habilidad para convertirse primero en candidato a la Casa Blanca y luego en el "presidente de teflón", al que todo le "ha resbalado", por muchas cosas que haya dicho durante estos casi once años, "por muchos insultos, mentiras, exageraciones y pleitos ante los tribunales".

Todo menos un asunto para el que Trump no encuentra una solución: Jeffrey Epstein. Durante las elecciones de 2024, Trump se comprometió a revelar los nombres de los responsables de los abusos cometidos por Epstein y sus amigos. Lo mismo hizo una de sus fieles que terminó convirtiéndose en Fiscal General, Pam Bondi. Ante esto, los seguidores del Movimiento MAGA (Make América Great Again) también lo daban por seguro.

La Fiscal General y sus bandazos ponen el foco en Trump

Sin embargo, buena parte de la responsabilidad de que el nombre de Epstein siga asociado a Trump y a su Administración es el papel que ha tenido Bondi desde su llegada al puesto de Fiscal General. Hace un año dijo algo "que la perseguirá para siempre", cuando un periodista de televisión la preguntó si había una lista de clientes del pederasta:

"Está en este momento para ser revisado en mi mesa, por orden del presidente. También lo estoy haciendo con los archivos de John Kennedy y Martin Luter King, siguiendo las directrices del presidente y sus órdenes a todas las agencias", fue respuesta.

Después de estas declaraciones, defraudó a las víctimas primero y después al Congreso, también a los seguidores del presidente cuando dijo que en esos documentos "no había nada importante".

Ante el creciente escándalo, Trump quiso culpar a los demócratas, a los que acusó de utilizar a Epstein para esconder sus grandes éxitos económicos. Además, ordenó a Bondi que abriera una investigación sobre Bill Clinton y su relación con el pederasta y sus mujeres. Pero esto no evitó que el Congreso aprobara, por 427 votos a favor y sólo uno en contra, una ley a finales del pasado año que forzaba al Departamento de Justicia a hacer públicos los millones de documentos de la investigación que durante más de dos décadas había realizado el FBI del magnate que se suicidó en una cárcel de Manhattan. Unos tres millones de archivos, vídeos y fotografías fueron hechos públicos en diciembre y enero.

El "error" del Departamento de Justicia al publicar los nombres de las víctimas

El Departamento de Justicia se guardó otros tres millones más repletos de tachones para proteger a los poderosos, los bien conectados y los multimillonarios que aparecían en ellos sin preocuparse de que había revelado los nombres de un centenar de las víctimas con sus direcciones y teléfonos. El miércoles, ante el Comité Judicial del Congreso, cuando un congresista demócrata preguntó a Bondi si iba a pedir disculpas a las víctimas que presenciaban su testimonio, prefirió no hacerlo.

La bochornosa comparecencia de la Fiscal General confirmó lo que muchos demócratas independientes y cada vez más seguidores de Trump piensa: que el Departamento de Justicia no trabaja para defender los intereses de los norteamericanos de a pie, sino para proteger a los poderosos y a los ricos como Jeffrey Epstein y sus amigos. Entre ellos, está el secretario de comercio, que ha tenido que admitir que había visitado al pederasta en su isla después de haber sido encontrado culpable de tráfico sexual.

Un doble rasero -los ricos están protegidos y el ciudadano medio no recibe el mismo tratamiento-, que el universo MAGA creía que era culpa exclusiva de los demócratas y que ahora se da cuenta de que el presidente y los suyos hacen lo mismo.