irlanda del norte

El apuñalamiento de un hombre a manos de un refugiado sudanés desata graves disturbios en Belfast

La difusión de un brutal apuñalamiento en Belfast, presuntamente cometido por un refugiado sudanés, ha desencadenado protestas y graves disturbios, con incendios, ataques a comercios y enfrentamientos con la policía.

ondacero.es

Madrid |

La ciudad de Belfast vivió una noche de graves disturbios después de que un hombre de 30 años, identificado como un solicitante de asilo sudanés con permiso de residencia en Reino Unido, fuera acusado de intento de asesinato por el apuñalamiento de un vecino de la capital norirlandesa. El ataque, ocurrido el lunes por la noche y difundido a través de un vídeo en redes sociales, ha provocado una oleada de indignación que ha derivado en protestas y episodios de violencia en distintos puntos de Irlanda del Norte.

La víctima, Stephen Ogilvie, de unos 40 años, permanece hospitalizada con heridas de extrema gravedad. Según ha confirmado su familia, ha perdido el ojo izquierdo como consecuencia de la agresión. Las imágenes compartidas en internet muestran cómo un hombre atacaba repetidamente a la víctima en la cabeza y el cuello mientras permanecía en el suelo. Varias personas intervinieron para detener el ataque hasta la llegada de los servicios de emergencia.

El acusado, Hadi Alodid, ha comparecido este miércoles ante un tribunal de Belfast acusado de intento de asesinato, amenazas de muerte y posesión de un arma blanca. La Policía de Irlanda del Norte ha señalado que el sospechoso llegó a Belfast desde Dublín en febrero de 2023 y obtuvo un permiso de residencia de cinco años en septiembre de ese mismo año. Las autoridades han informado que, por el momento, no existen indicios que relacionen el ataque con el terrorismo.

La difusión del vídeo desencadenó rápidamente llamamientos a la movilización por parte de activistas y comentaristas vinculados a la extrema derecha británica e internacional. Horas después, grupos de manifestantes tomaron las calles de Belfast y otras localidades de Irlanda del Norte. Durante la noche fueron incendiados vehículos, viviendas y comercios, mientras que varios autobuses resultaron atacados y algunas carreteras quedaron bloqueadas. También se registraron enfrentamientos con la policía y actos de vandalismo contra negocios regentados por inmigrantes.

La primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, ha condenado la violencia y denunciado los intentos de aprovechar el ataque para alimentar la tensión social. "Grupos de hombres encapuchados quemando a familias fuera de sus hogares no tienen nada que ver con la comunidad. Es pura delincuencia", afirmó.

Mientras tanto, varias comunidades migrantes han expresado su temor a convertirse en objetivo de represalias. Comerciantes sudaneses cerraron sus establecimientos antes de lo habitual y el Centro Islámico de Belfast suspendió actividades previstas para la noche por motivos de seguridad.

La familia de la víctima pide que pare la violencia

La familia de Stephen Ogilvie también lanzó un llamamiento público para evitar que la agresión sea utilizada para fomentar el odio. En un comunicado, agradecieron la ayuda prestada por los ciudadanos que intervinieron durante el ataque y subrayaron que "los disturbios no son bienvenidos" y que cualquier protesta debe desarrollarse de forma pacífica. Además, recordaron la contribución que muchos inmigrantes realizan en sectores esenciales como la sanidad y la hostelería.

Las autoridades mantienen abierta la investigación mientras Belfast continúa bajo una fuerte tensión social tras uno de los episodios de violencia más graves registrados en la ciudad en los últimos años.