Leire Díez, la ya conocida como fontanera del PSOE, mantuvo al menos dos reuniones con un mando de la Guardia Civil investigado por su papel en el caso Koldo, tal y como informa el diario El Mundo. Según las actas redactadas por este comandante de la Guardia Civil Villalba, Díez le propuso un trato: le ofreció protección judicial y un ascenso si entregaba información comprometida sobre altos mandos de la Guardia Civil, especialmente sobre quienes lideran investigaciones sensibles para el PSOE.
El primer encuentro tuvo lugar el pasado 10 de marzo en un restaurante de Leganés y duró más de tres horas. El segundo se celebró el 26 del mismo mes.
Durante las reuniones, Díez dejó claro que el objetivo era conseguir información comprometedora sobre los altos mandos de la UCO. “Esto le interesa al PSOE”, llegó a decir, insistiendo en que “los de arriba en el Gobierno” estaban al tanto de sus gestiones.
Según las actas de Villalba, Díez llegó a asegurar que si él colaboraba, podría tener “un puesto próximo a la Dirección General como asesor” y que se estaban moviendo contactos para que la Policía Nacional abriera diligencias en un mes.
Díez, según Villalba, aseguró que su estrategia pasaba por “echar por tierra las causas judiciales” que afectan a miembros del PSOE. Para ello, hablaba de “desmontar la Guardia Civil” y de usar supuestas prácticas irregulares del cuerpo, como escuchas ilegales, como base para invalidar investigaciones. “Dicen tener muchas pruebas contra la Guardia Civil”, afirmó Villalba, quien también anotó que se hablaba incluso de “ir contra toda”, pero que ella había pedido ser “selectivos”.
Una de las figuras más señaladas por Díez fue el teniente coronel Antonio Balas. Según, los documentos, Díez afirmó que Balas podría ser contratado por Repsol y que estaban estudiando “si frenar este fichaje antes de su contratación o detenerlo después” para provocar “una brecha reputacional”.
Al final de los encuentros, Díez le planteó a Villalba tres opciones: colaborar con la Fiscalía para exponer el funcionamiento de la UCO; trabajar con la Policía Nacional para “destapar todo lo que la Guardia Civil no está contando”; o integrarse como asesor cerca de la dirección del cuerpo. La preferida por Díez era la segunda: usar la Policía para revelar irregularidades y desacreditar a la Guardia Civil desde fuera.
También dijo tener constancia de que algunos mandos de la UCO habrían recibido pagos de empresarios y que si hablara el dueño de un famoso prostíbulo de Madrid, muchos mandos caerían.