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Un fontanero, según el Diccionario de la Real Académica Española (RAE) es una "persona especializada en la instalación, mantenimiento y reparación de las conducciones de agua y otros fluidos, así como de otros servicios sanitarios". Sin embargo, no es esta la acepción que se utiliza en política para referirse a personas como Leire Díez, la 'fontanera' del PSOE y mano derecha del secretario de organización, Santos Cerdán que ha intentado recabar información contra la UCO para desacreditarla.
En estos casos, tal y como recoge el Diccionario de Voces de Uso Actual (DVUA), es "una persona que, sin cobrar notoriedad, se ocupa de arreglar los asuntos difíciles o poco claros". Son personas que forman parte del círculo más cercano al presidente del Gobierno.
Tal y como dijo el primer presidente de la democracia española, Adolfo Suárez, son los que arreglan las chapuzas y "aseguran el funcionamiento de las cañerías mientras la casa se rehace".
Aunque el concepto lo acuñó el periodismo norteamericano cuando estalló el caso Watergate al definir a una serie de "personajes especializados en trabajar en las cañerías de la política", esas zonas subterráneas, las cloacas, donde se "desatascan" los asuntos importantes.
Estas personas trabajan en las sombras, ceden el protagonismo al líder y se encargan de los entresijos de las negociaciones. También llevan a cabo otras funciones como proponer la estrategia a seguir en los discursos.
Un 'fontanero' hace gala de su persuasión para conectar emocionalmente con los votantes. Son los que construyen el perfil del político y su relato. Todos los líderes tienen 'fontaneros', a los que más coloquialmente puede llamarse consejeros.
La exministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, en un reportaje elaborado por La Sexta, los definió como "figura dedicada a resolver cuestiones internas". Para el exvicesecretario del PP, Esteban González Pons, son las personas que hacen "el trabajo más delicado" y algunos expertos como Joan Subirats, catedrático de Ciencias Políticas, consideran que lo que hacen está en el límite "entre la legalidad y la ilegalidad".
Félix Rodríguez, autor de la obra 'Prensa y lenguaje político', lo define como "un oficio a destacar". Además, explica que el término fue utilizado con esta definición por primera vez en inglés ('plumbers') en el escándalo Watergate para hacer referencia a los asesores del presidente Nixon.
Otro autor, Anthony Gooch, en un artículo publicado en 1986 en 'Revista de Estudios Políticos', hace referencia a "los fontaneros de la época de Suárez" y los describe como "grupo de asesores más o menos clandestinos o que estaban en la sombra".
Es habitual escuchar a los políticos utilizar palabras que no se guían por el significado común. Por ejemplo, 'aparato' se utiliza para referirse al 'aparato político', que es el núcleo duro del partido, la organización propiamente dicha.
Otra palabra, quizás menos curiosa, es 'indios', que es otra forma de referirse a los peones; 'submarino', definido en el DVUA como "infiltrado en una organización que está al servicio de otro" o 'pata negra', una persona que pertenece a un partido político y que lleva desde siempre vinculado a él son otros ejemplos.