La entrada en Ceuta no respondió a una operación inesperada, sino a una crisis articulada por un sector de Makhzen, el círculo de poder en torno al rey Mohamed VI de Marruecos, tal como detallan informaciones publicadas por La Razón. El diario expone un infome del analista de seguridad José María Gil basado en fuentes de inteligencia que sostienen que Marruecos coordinó el flujo fronterizo para presionar a España. Ante estas presiones, que el Ejecutivo central ya sabía días antes al comienzo de esta crisis migratoria, el Gobierno de Pedro Sánchez optó por la inacción pese a las advertencias previas del CNI.
De acuerdo a esta información publicada por La Razón, los informes confirman que altos mandos marroquíes trasladaron instrucciones a fuerzas desplegadas en la frontera para regular los accesos como instrumento de presión política, coincidiendo además con la Fiesta del Trono en Marruecos. Las informaciones exponen la inacción del Gobierno, ya que poseía datos días antes del suceso y que, además, decidió no activar medidas de seguridad. Por otro lado, la invetigación denucia que la desclasificación de documentos fue incompleta ya que omitía las interceptaciones del Regimiento de Guerra Electrónica 32, limitando la transparencia del relato oficial.
El artículo de La Razón expone una gran contradicción en el seno del Gobierno de Pedro Sánchez. Mientras el presidente y los ministros mantenían un discurso en el que liberaban de las culpas a Marruecos para no tensar las políticas internacionales, miembros de la Ejecutiva del PSOE externos al Gobierno central admitían tanto la culpabilidad de Marruecos como los errores en la gestión llevada a cabo por el Ejecutivo. Esta brecha entre los propios socialistas evidencia la falta de previsión en el reparto de responsabilidades.