Javier Matiacci | Agencias
Madrid |
El Gobierno afronta las últimas horas de negociación del nuevo decreto de vivienda "lejos de llegar a un acuerdo" y con presiones desde los dos bloques cuyos votos necesita para sacar adelante la norma. Sumar y otros socios de izquierda reclaman endurecer las medidas de protección a los inquilinos, mientras que Junts exige introducir incentivos para los propietarios.
En este difícil escenario, el ministro de Hacienda, Arcadi España, ha pedido a las distintas formaciones que abandonen sus "líneas rojas" para alcanzar "un gran texto" que pueda aprobarse en el Consejo de Ministros.
"Todos tenemos que ser conscientes de que hay un valor por encima de todo, que es ayudar a los jóvenes que no pueden acceder a la vivienda, que es no permitir que en nuestro país volvamos a ver situaciones como la de Maricarmen. Todos tenemos que ceder", ha señalado.
El Ejecutivo mantiene su intención de negociar "hasta el último momento" para intentar cerrar un acuerdo. Hacienda reconoce que existe "un gran margen de avance", también en materia fiscal, pero advierte de que ninguna de las partes podrá conseguir que todas sus reivindicaciones aparezcan en el texto definitivo.
La presión más intensa sobre el ala socialista del Gobierno procede de Sumar y del resto de formaciones de izquierda. ERC, Bildu, Podemos, Compromís y BNG se han sumado a la exigencia de que el decreto sea "exigente" y "valiente".
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha reconocido que el acuerdo todavía está "lejos", aunque las posiciones se estén acercando con el paso de las horas. Para Sumar, el caso de Maricarmen ha supuesto un "punto de inflexión" y considera que ya no caben "medias tintas".
Uno de los principales escollos está en la prórroga de los contratos de alquiler. Según fuentes de Sumar, el socio minoritario reclama que aquellos que finalicen antes de 2028 puedan prorrogarse automáticamente durante dos años, mientras que el PSOE plantea limitar la extensión a un año.
Sumar también quiere incluir la regulación del alquiler de habitaciones, según las mismas fuentes, el PSOE no quiere incorporar esta cuestión al decreto. Asímismo, desde Sumar no renuncian a la expropiación del piso de Maricarmen, aunque ven complicado que salga en este momento.
Podemos ha mostrado su desconfianza. El partido critica que, a apenas 24 horas del Consejo de Ministros, todavía no haya recibido un texto y acusa al Ejecutivo de intentar cerrar primero un decreto "descafeinado" con Junts para buscar posteriormente los votos de la izquierda.
En el otro extremo de la negociación aparece Junts, cuyos votos pueden resultar determinantes cuando el real decreto tenga que ser convalidado posteriormente en el Congreso.
La formación catalana reclama bonificaciones fiscales para los propietarios. Sumar considera que este tipo de incentivos son ineficaces, pero fuentes del socio minoritario admiten estar dispuestas a aceptarlos ante la compleja aritmética parlamentaria y la necesidad de conseguir el apoyo de Junts.