ELECCIONES ANTICIPADAS

Diferencias entre moción de censura y cuestión de confianza: las alternativas a un adelanto electoral que Sánchez no contempla

Estos son los dos escenarios que podrían afectar al Gobierno de Pedro Sánchez en el caso de que no se lleve a cabo un adelanto electoral.

Sergio Ruiz de Gopegui

Madrid |

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión plenaria en el Congreso | Europa Press

El Gobierno de Pedro Sánchez atraviesa uno de los momentos más delicados de su legislatura. La presión sobre el jefe del Ejecutivo se ha incrementado de manera sustancial tras el ingreso en prisión del exministro José Luis Ábalos por el "caso mascarillas", las investigaciones judiciales que afectan a su esposa y hermano, y la reciente imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Por parte de Vox, desde que se conoció la imputación de Zapatero han tratado de alentar al PP para que presenten una moción de censura, aunque desde Génova afirman que sería un fracaso. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, por su parte, ha pedido que Sánchez se someta a una cuestión de confianza o que convoque elecciones anticipadas. Los socialistas, sin embargo, se mantienen firmes en su decisión de acabar legislatura.

Estos dos escenarios, la moción de censura y la cuestión de confianza, corresponden a dos mecanismos parlamentarios recogidos en la Constitución española que podrían hacer caer al Gobierno actual. Sin embargo, responden a dos situaciones diferentes y, por tanto, sus procedimientos son distintos.

La moción de censura

En la moción de censura, el Congreso exige responsabilidades políticas al gobierno, lo que forzaría la salida del presidente del ejecutivo para ser reemplazado por otro candidato. Esta herramienta aparece reflejada en los artículos 113 y 114 de la Constitución española.

Debe ser presentada mediante un escrito formal, y para que pueda iniciarse este proceso, tendrá que ser respaldado por una décima parte de los 350 diputados. Posteriormente, se llevará a cabo un debate entre el Gobierno y los impulsores de la moción. Finalmente se realizará una votación que, para ser aprobada, deberá contar con mayoría absoluta, es decir, un mínimo de 176 escaños.

En el caso de que salga adelante, el candidato propuesto será investido y será notificado al rey. En el caso de que no prospere, no se podrá presentar otra moción de censura hasta el siguiente período de sesiones.

La cuestión de confianza

Esta segunda herramienta también aparece en la Constitución española, aunque en esta ocasión está al alcance del presidente del Gobierno para afrontar momentos de debilidad institucional. Él mismo es el encargado de plantear su programa o una declaración política general al Congreso de manera escrita.

Al igual que ocurre con la moción de censura, también es necesario llevar a cabo un debate previo a la votación. Una vez finalizado, la presidencia elegirá una fecha de votación que debe ser, mínimo, 24 horas después. En este caso, necesitará el apoyo de una mayoría simple.

En el caso de que no logre el respaldo necesario, presentará su dimisión al rey; y este será el encargado de iniciar el procedimiento de rondas de consultas para investir a un nuevo Ejecutivo.

Adolfo Suárez y Felipe González: los dos únicos precedentes

Adolfo Suárez, líder de Unión de Centro Democrático (UCD) fue el primer presidente del Gobierno en estrenar este mecanismo en el año 1980. Tras la aprobación de la Constitución de 1978, y haber sido el más votado en las elecciones de 1979, no contaba con mayoría absoluta, y necesitaba apoyos y consensos para afrontar algunos conflictos de su legislatura.

Después de dos días de debate, consiguió subir su respaldo hasta los 180 diputados y superar la mayoría absoluta. De esta manera, logró sumar 12 apoyos más respecto a los disputados que había conseguido cosechar a través de las urnas.

Por su parte, Felipe González protagonizó la segunda cuestión de confianza en la historia de la democracia española. En diciembre de 1989 fue investido presidente tras una votación en la que solo participaron 332 diputados, en lugar de los 350 que conforman la cámara baja debido a la anulación de elecciones en algunas circunscripciones por acusaciones de irregularidades.

Durante el debate de investidura, González anunció que procedería a utilizar este mecanismo. Finalmente, se sometió a debate y a su posterior votación, y el Congreso le dio la confianza con 176 votos a favor.